Naciones Unidas.- La continuidad de la violencia obstaculiza los esfuerzos para asistir a las víctimas del conflicto interno en la República Centroafricana, donde dos millones y medio de personas requieren ayuda urgente, advirtió la ONU.
Según la coordinadora humanitaria de Naciones Unidas en ese país, Claire Bourgeois, alrededor de un quinto de los cuatro millones y medios de habitantes dejaron sus casas para refugiarse de los enfrentamientos y actos de venganza entre milicias musulmanas y cristianas, que estallaron en diciembre pasado.
Las principales necesidades a nivel nacional son de alimentos, salud y educación, pero la inestabilidad afecta las gestiones para atenderlas, dijo después de visitar el fin de semana la norteña y remota provincia de Vakaga, una de las golpeadas por la crisis.
Bourgeois señaló en una nota de prensa que en esa prefectura encontró seres humanos residentes en la capital, distanciada a unos 800 kilómetros.
«Conocí a personas que abandonaron sus hogares por la violencia y tienen mucho miedo retornar a Bangui, urge que los convoyes con suministros lleguen a Vakaga», subrayó.
Los saqueos de alimentos, la destrucción de poblados, las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros y las violaciones sexuales están entre los hechos denunciados en el contexto de los enfrentamientos entre musulmanes exrebeldes Séléka y cristianos agrupados en las milicias anti-Balaka.
Miles de personas han muerto desde diciembre en la República Centroafricana, donde el despliegue de militares foráneos, incluyendo tropas francesas de ocupación, no ha podido poner fin a las hostilidades, que tienen parte de su origen en el golpe de Estado de 2013 por los rebeldes Séléka, quienes derrocaron a Francois Bozizé.
En septiembre pasado, la ONU activó una misión en el convulso país (Minusma), en un intento por detener la violencia interétnica e impulsar la transición política.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha manifestado de manera recurrente sus preocupaciones por la situación.
Hace unas semanas, el diplomático llamó al cese de las hostilidades y a respetar el acuerdo del pasado 23 de julio en Brazzaville para terminar los choques armados.




