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Haití siempre Haití entre la realidad y la incertidumbre

LA VOZ DE LOS QUE NO LA TIENEN ||
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Por: Marino Ramírez Grullón

Otra crisis de gran envergadura sacude la vecina República de Haití en esta ocasión el mandato del actual presidente Jovenel Moise.

Resulta que producto de los vaivenes constitucionales y el día a día político de Haití, existe una interpretación sobre el mandato del actual jefe del Estado Moise que lo mantiene en la cuerda floja.

Aunque cuenta con el apoyo, supuestamente legal de la Organización de los Estados Americanos y del gobierno de los Estados Unidos, la administración haitiana enfrenta una huelga decisiva para originar su caída.

Acusado de dictador, incluso pretende cambiar la Constitución vigente para quedarse otro periodo más, Jovenel Moise está en una situación bastante difícil en estos momentos.

Desde luego nosotros los dominicanos sufrimos y observamos lo que pasa en el territorio haitiano, toda vez que para bien o para mal son nuestros vecinos más cercanos.

Desde la caída violenta de Jean Claude Duvalier la estabilidad haitiana es inexistente.

La democracia ha tratado de sobrevivir en medio del caos, corrupción y sinsabores en el que subsisten los pobres del país vecino.

Desde su origen, un tanto accidentado, el Estado de Haití ha sido complicado producto de la diversidad lingüística de sus pobladores nacidos en varias naciones africanas productoras de esclavos para los europeos del siglo XVIII.

Hoy varios siglos después se mantiene esa pugna entre negros, mulatos y blancos.

Las constituciones dadas por el pueblo haitiano son afrancesadas y como se sabrá Haití es una cosa y Francia es otra.

Dos culturas completamente diferentes; por tanto Haití tiene que darse una Constitución propia de su cultura y comportamiento político, social, educativo y económico.

Hoy las cosas no son distintas a cuando se fundó esa Nación, poco ha cambiado y siendo nuestros vecinos y mercado más cercanos tenemos que manejar esas relaciones con diplomacia.

Sin nacionalismos ni exclusión convivimos en una misma isla donde el idioma nos distancia pero la vida nos comunica.

No sabemos cómo terminará ésta enésima crisis haitiana, pero lo cierto es que debemos estar atentos para cuidar nuestras espaldas de una situación de violencia cercana que nos puede envolver sin que tengamos que sacar nada positivo de esto. Tomado de diarioazua.com

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