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Izquierda y oficialismo batallan en México por estado clave

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El oficialismo y la izquierda mexicana liderada por Andrés Manuel Obrador se trabarán el domingo en una pulseada por la gobernación del Estado de México, una elección vista como un ensayo de las presidenciales y donde la oposición acusa a sus rivales de planear fraude para retener a toda costa su bastión.
 
Delfina Gómez, una maestra candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), fundado hace tres años por López Obrador, llega empatada en las preferencias con Alfredo Del Mazo, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y primo del presidente Enrique Peña Nieto, según la última encuesta del diario Reforma antes de los comicios.
 
Otra encuesta publicada por el periódico El Universal muestra a Del Mazo adelante, pero descontando el margen de error apenas llevaría poco más de un punto porcentual a Gómez.
 
Si la izquierda se lleva la victoria en el Estado de México, un distrito vecino a la capital con 16 millones de habitantes y mucho peso en el padrón electoral y en la economía del país, daría un golpe al PRI donde más le duele y llegaría muy bien parada a las elecciones presidenciales de julio del 2018.
 
En cambio, si el PRI retuviera el estado que ha gobernado desde hace ocho décadas ininterrumpidamente, le complicaría el camino hacia la silla presidencial a López Obrador, quien ha amenazado con revertir medidas del Gobierno como la reforma que abrió el sector petrolero a la inversión privada.
 
Del Mazo ha reconocido que esta elección pone a prueba al partido que gobernó México por 71 años hasta el 2000.
 
«Todo lo que hemos construido durante tantos años está en juego en esta elección. De nuestro triunfo depende el FUTURO del priismo, depende el futuro de este país», dijo el candidato el domingo en uno de sus últimos mítines de la campaña.
 
VIEJOS VICIOS
 
Morena y el también izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) han denunciado que el PRI, una agrupación que ha sido acusada de llevar a cabo turbias prácticas electorales durante su hegemonía, está comprando votos con métodos más modernos como otorgar tarjetas de débito bancarias o retirar documentos para votar a cambio de dinero.
 
En una casa del municipio de Nezahualcóyotl, uno de los más grandes del estado, una mujer explicó a Reuters que recoge credenciales de elector de vecinas ofreciéndoles recursos de programas sociales estatales que se otorgan en tarjetas de débito con saldos de 2,000 pesos mexicanos (107 dólares).
 
El día de la elección estos operadores, que se identifican como enlaces entre el gobierno estatal y el partido, se aseguran que todos los beneficiarios hayan ido a votar. Estas prácticas están prohibidas por la ley federal de delitos electorales.
 
López Obrador ha llamado a los mexiquenses a poner su voto en las urnas. El Estado de México, el más poblado del país, tiene 11 millones de electores -el 13 por ciento del padrón electoral- pero el voto no es obligatorio y en las últimas elecciones ha participado menos de la mitad de los habilitados.
 
«Cuando vota más del 60 por ciento de los ciudadanos ya no les alcanza ni siquiera con la compra del voto, no les sirve la despensa (…), el efectivo, sus tarjetas, nada de eso», dijo en un video el líder izquierdista, que ha sido dos veces candidato presidencial y planea postularse otra vez en el 2018.
 
Su candidata, la maestra Delfina, como le llaman sus partidarios, urgió el miércoles a votar por un cambio: «si no aprovechamos ahorita los mexiquenses y nos unimos, nos sumamos, va a ser muy difícil volver a aguantar seis años más de corrupción».
 
DURA PRUEBA
 
Por primera vez en la historia, el PRI corre el riesgo de perder su hegemonía en el estado, donde la mitad de la población vive en la pobreza. El estado es además es el lugar con el mayor número de homicidios del país, que sufre un recrudecimiento de la violencia, una de las principales preocupaciones de los mexicanos junto con la corrupción.
 
«Aquí ya la gente necesita un cambio, ya es lo que sea, pero que se vaya el PRI», dijo Rosario Cruz, una maestra de 42 años en el empobrecido municipio de Chicoloapan, donde Gómez realizó uno de sus dos mítines de cierre de campaña el miércoles.
 
Josefina Vázquez Mota, candidata del conservador Partido Acción Nacional (PAN), quien se ubica cuarta en las encuestas, ha acusado al PRI de estar llevando adelante «una elección de estado», desviando recursos públicos para comprar votos.
 
«Por todas las calles te dicen ´ya pasaron a verme, ya me ofrecieron tanto dinero por mi credencial de elector´. Lo que estamos viviendo es la peor elección en términos de democracia de toda la historia moderna», dijo al canal Proyecto 40.
 
El presidente del PRI, Enrique Ochoa, ha rechazado las acusaciones.
 
La Fiscalía de Delitos Electorales (Fepade) dijo que ya están desplegando agentes en el Estado de México así como en Nayarit, Coahuila y Veracruz, donde también habrá elecciones el domingo, para prevenir irregularidades.
 
Nayarit y Coahuila han sido gobernados históricamente por el PRI, pero los sondeos indican que podría ganar el PAN, el partido del expresidente Felipe Calderón. En Veracruz, donde el PRI perdió su hegemonía a manos del PAN, están en juego más de 200 alcaldías.
 
El propio fiscal, Santiago Nieto, hará recorridos el viernes en Estado de México para intentar detectar lo que se conoce como «casas amigas», que se ubican cerca de las casillas electorales y a donde acuden los ciudadanos luego de votar para que les paguen por su sufragio.
 
«El delito electoral se comete de forma instantánea, dura un minuto o dos, por ello es importante que los ministros se encuentren en el campo», dijo el fiscal en una entrevista publicada el jueves por el diario El Universal.

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