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Volando alto escritor dominicano Marcelino Ozuna al entrar en editora Oveja Negra

LA VOZ DE LOS QUE NO LA TIENEN ||
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Con su obra  titulada «Amores que se fueron», el escritor dominicano Marcelino Ozuna, logra alzar su vuelo al entrar a la importante y conocida editora colombiana Oveja Negra, donde sus obras tomarán una trascendencia muy importante por su nivel, narrativa hechizante y singular.
 
Ozuna, sin temor a equivocarme, logrará atrapar al público de habla hispana y transportarlos a cada escena, en sus relatos costumbristas, exquisitos, reales, únicos y excitantes.
 
“Amores que se fueron” trata de una colección de relatos, que la misma casa editora ha calificado de «Descarnizadores e inquietantes».
 
Al leer a Ozuna, nos encontrarnos con cuentos sin tapujos,  llenos de lujuria, sensualidad, amores tejidos muchas veces en secretos, cargados de sus historias y de vivencias cotidianas que nos identifican como caribeños.
 
“Oveja Negra” con sede en Bogotá, Colombia firmó el contrato con Marcelino Ozuna, convirtiéndolo en el primer escritor dominicano que entra a esta editora latinoamericana.
 
Esta importante editora ganó notoriedad en la década de los años 1970, con publicaciones de los destacados escritores: Gabriel García Márquez,  Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Pablo Neruda, Carlos Fuentes, Albert Camus, Mario Benedetti, José Saramago, entre otros.
 
A continuación comparto parte de mi conversación con este connotado escritor que llena de orgullo la diáspora dominicana.
 
ENTREVISTA
1- ¿Cómo llega Marcelino Ozuna, a las letras?
Sin dudas, que de la mano del profesor Juan Bosch, me acerqué a su organización en 1979 y desde entonces comencé a descubrir ese mundo tan amarillo y tan fascinante de crear belleza con los símbolos y con las letras.
 
Para esos días, Santo Domingo fue una especie de capital mundial de la literatura, con la presencia en el país de García  Márquez, Miguel Otero Silva, Nicolás Guillen, Regis Debray en ocasión del cumpleaños 70 de Juan Bosch.
 
Probablemente, empecé a escribir como un acto de rebeldía  y de coraje, quería  conocer a García  Márquez, pero mi madre se paró en dos patas y me prohibió el viaje de 102 kilómetros  desde mi pueblo, Hato Mayor, hasta la capital.
 
En su lógica de madre protectora, estaba actuando en el modo correcto, pero en la mía, fue un abuso, así que tal vez, tenga yo otra razón para agradecer a mi madre tanto en el modo de escribir, como en los orígenes de mi pasión, está ella presente.
 
En limpio, me acerqué al mundo de la literatura, por esa atmosfera de finales de los setentas, protagonizada por el cuentista más limpio y más casto que hemos tenido   en el país, Juan Bosch.
 
2- Inicio de tu carrera como escritor?
 
La primera cosa mía llevada a imprenta debió ser muy a principios de los ochentas, un poema. Se publicó en EL Informador Hatero, el mensuario que dirigirá el periodista Yohen Sánchez, en mi pueblo, no recuerdo los términos de aquella publicacion y mirándolo en perspectiva, es mejor que no lo recuerde, porque seguramente que debía ser muy mediocre.
 
Andaba yo por los catorce o quince años, de modo que aquello debía  ser un amasijo de sentimientos, muy mal compaginados.
 
Después vendrían los cuentos, con uno de ellos gané el único concurso al que me he presentado, uno que organizó el Liceo César  Nicolás  Pénson,  me dieron de premio un libro de Juan Bosch, precisamente, lo que en algún modo debió  fortalecer mi fe y mi admiracion por el creador.
 
Nunca jamás he participado en ningún concurso, ni en los serios y acreditados, ni en lo que pululan por ahi, al por mayor y al detalle, ya en 1985, aparecí en una antología  de la Universidad Central del Este, que dirigirá el profesor Rodolfo Coiscow Weber, «Antología de Nuestra Voz», se llamaba, si no me pega los cuernos la memoria Ahí  las cosas se fueron poniendo más seria, el periódico El Nuevo Diario, incluso me dedicó una página, donde apareció  mi foto, mi pequeña biografía  de veinte años y una selección de poema.
 
Como correspondía, me tocaron varias noches sin dormir, releyendo la página, ya deteriorada y sometiendo a mi familia cercana a acompañarme en el insomnio.
3- Obras ya publicada de Marcelino Ozuna:
 
La gente me conocía, hasta hace pocos años, como un escritor de biografías, he publicado la de el ex presidente Leonel Fernández, unas nueve ediciones, la de Joaquín  Balaguer (por cierto, no autorizada) lo mismo que la de Pedro Martínez.
 
Hice una de Sammy Sosa, que por lo que sé, fue  publicada en inglés, en detalles en los que no tuve participación, fuera de ser desinteresado en unos arreglos que debo reservarme. Concomitantemente, se me ha visto escribir crónicas y relatos, así como ciertas entrevistas, por alguna razón, he tenido problemas de mucho tiempo, al publicar mis libros, a excepción hecha de Leonel Fernández, mis protagonistas o sus entornos se han ofendido mucho con mis libros, he pagado caro, a lo mejor muy caro, ésas publicaciones.
 
Pero algo curioso, mientras Balaguer celebraba, en privado, por supuesto, mi descripcion de las riquezas físicas de su madre, sus limpiasacos pedían mi cabeza, había  humillado a una santa, decían.
 
Con Leonel Fernández, las cosas fluyeron siempre, que recuerde, solo una vez me llamó a la oficina de Yaqui Nuñez del Risco, donde yo trabajaba, para pedirme, en el tono más  cortés  y diplomático que se pueda imaginar, omitir el nombre de una ex novia, alega que la dama estaba casada y que eso podría traerle contratiempos a ella.
 
Con Pedro Martínez, fue un tsunami, desde amenazas de demandas, llamadas subidas de tono, hasta incluso agresiones verbales, yo he perdonado eso y hoy día veo a Pedro Martínez como el hombre que nos llevo a todos, a diez millones de dominicanos, al Salón  de la Fama.
 
El día de su exaltación se me escaparon muchas lágrimas al oírlo hablar.
Pero en general, tengo uno que otro librito publicado, y debo haber logrado algún que otro párrafo bueno.
 
4- ¿Qué lo motiva a narrar cuentos e historias?
 
Diferente a otros, no tengo una explicación racional para el hecho de escribir, no tengo ni la menor idea de por qué diablos escribo, un hombre con el talento, tal vez, de instalar varias bancas de apuestas y brincar desde ahí, digamos que al congreso, que sé  yo. Pero los hilos de la vida no pocas veces escapan a tus deseos, quizás escribir es un acto de oponerse, a lo mejor tengo genes con vocación de opositores, no sé.
 
6- ¿Cómo has recibido la buena noticia de que sus obras serán incluida en ésa editora colombiana de gran renombre?
 
Lo de Oveja Negra me cuesta digerirlo, pero algo me decía que pasaría, tarde o temprano, las negociaciones empezaron con una reunión en sus oficinas de Bogotá, José Vicente, el presidente de la editora, me puso los pelos de punta, al decirme que estaba sentado en la silla donde alguna vez lo hizo  Gabriel García Márquez y eso me dió  algún nivel de esperanza, sin cometer el abuso de comparar un escarabajo, yo, con una catedral, el nobel.
 
Mi hija Nathalia cree que eso se veia venir, según me escribió en washapp, desde Nueva York.
 
Yo la verdad, no tengo una definición acabada de cómo  valorar ésto, llevaba cerca buen tiempo negociando el acuerdo y cuando recibí el visto bueno y lo vi publicado por la agencia Efe, tuve una sensación parecida a la de Stephen King al lograr su primer gran contrato y echarse a llorar.
 
» Soy un llorón sin remedios, lo cual me da mucha vergüenza, pero es lo que soy, de modo que entre las felicitaciones de los amigos y los familiares, estaba también la lloradera».
 
Esto me coloca en una posición más visible, pero no creo que cambie un ápice de mi modo de ver las cosas, me pone, eso sí, en deudas con Colombia, creo que es el primer lugar donde mis cosas son tomadas en serio. De hecho la publicación Las 2O rillas publica  habitualmente mis crónicas, lo que veo como un homenaje inmerecido y como prueba de que nadie es tomado en serio en su propia casa.
Le gustó  y me publican cosa que hasta ahora ocurría en pocos lugares.
 
7- ¿En qué detalles se inspira Marcelino Ozuna para lograr tan excelente narrativa?
 
Bueno, trato de mirar un poquito más hondo, miro las cosas que se escriben con minúsculas, oigo a las gentes sencillas, y a las que no lo son, me gusta el lenguaje de la gente y como se fijarán, lo hago mío, incluso sin entrecomillarlo.
 
El refranero para mi es crucial, por lo demás, encuentro en la música una gran fuente de material de trabajo, tal vez yo quería ser músico.
 
«Siento una gran envidia y lo digo con toda la honestidad y la transparencia posibles, por los músicos, yo no debería morirme sin manejar con cierta decencia el cencerro, siempre le digo a Isidro Suarez, el percusionista de Diego El Cigala, que el cencerro es como la sal de la salsa, es quien la lleva, es la locomotora.
 
Gran parte de mis protagonistas y personajes secundarios son músicos, muchos de ellos venidos a menos, me rindo ante el bolero, ante la bachata, el son y la salsa.
 
Dicen algunos de mis lectores que trabajo mucho el tema de la mujer, hace poco, mi amiga Viviana Díaz Saviñón, llegó a la conclusión de que ése es uno de mis temas más frecuentes.
 
Accesoriamente, me gustan muchos otro temas, como el boxeo y como la prostitución, aunque me salga un poco de la pregunta, me creo signatario de las herramientas de trabajo de Marguerite Yourcernar, Julio Cortázar, García Márquez, Macedonio Fernández, Norman Mailer, Borges, Bosch, Camus, Josep Pla, Joyce, Faulker, entre muchos otros.
 
Debo agregar, en homenaje de la sinceridad, que no me parezco a ninguno, de otro modo, sería un escritor de gran éxito, me falta mucho, o me falta todo, para alcanzar esos niveles.
 
8- ¿Qué opinas de los escritores nuevos dominicanos?
 
Hay muchísimo talento en mi país, el mundo deberá mirarnos de otro modo, si a la vuelta de unos años, logran ser publicados.
 
9- Exhortación a los principiantes escritores.
 
La única cosa que creo que se pueda exhortar es que escriban y que den el paso previo, lógico, que lean.
 
10- ¿Piensa usted que los escritores latinoamericanos están en su mejor momento?
 
No sé, no tengo idea, hay cosas muy buenas y cosas impublicables, de algún modo, la región ha logrado colocar en la escena nombres importantes, pero no sé si estamos mejor que en los setenta y ochenta, por ejemplo, en esos tiempos, teníamos grandes nombres, hoy tenemos pequeños nombres, pero más  numerosos.
Claro, hablo de los escritores, no de los vendedores de perros o de hamburguesas que publican libros multitudinarios, que van de gira con patrocinios de la gran prensa y de alguna que otra multinacional.
 
Hablo de escritores en el sentido bien nacido de la palabra.
 
Mientras Marcelino Ozuna continúa escribiendo historias que nos llenan de humor, verdades y estampas cotidianas pueblerinas, sus obras estarán en todas las librerías Latinoamérica, siendo simplemente un orgullo caribeño y dominicano.
 
Sin duda, este egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, enamora en cada sorprendente narrativa, tan reales, como de la vida misma.

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