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Lo llaman político y se siente ofendido

LA VOZ DE LOS QUE NO LA TIENEN ||
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Al terminar el partido de tenis doble (dos contra dos), saliendo de la cancha Manuel le dijo a su compañero Luis: “Perdimos porque jugaste como un político, pensabas solo en ti, un avaro solitario, no un tenista de dos contra dos”.
A Luis se le encendieron los ojos y con súbito enojo le dice: “No me ofendas, tú sabes que odio la corrupción ¿Qué pasa? No me conoces, soy un suda tenis, no vuelvas a denigrarme, no soy creador de males sociales, una sanguijuela”.

Luis me mira, sonrío y les digo: “Bueno a refrescarse, ustedes perdieron por tanto como de costumbre invitarán a beber una fría. No todos los llamados políticos son corruptos, aquí todos nos conocemos. Luis olvida, tú sabes bien lo agradable que es jugar contigo y este semi sonríe. Hermanos llego la fría”.La tertulia fue como siempre placentera.

Ahora, en mi casa pienso en la transformación personal del amistoso Luis en una persona ofendida, muy disgustado hasta con mirada de ira. Increíble hasta lo que hemos llegado los dominicanos. Realmente Luis, que ha pasado muchas páginas de libros hacia la izquierda, conoce que la función propia del político es una actividad del alma según la razón, su bien es una actividad conforme a la virtud la cual da la felicidad.

El político es corrupto por estar apartado de la ley de la justicia, es impío y feroz. No tienen comunicación con Dios.

Como vivo alejado de los que están dedicados como forma de vida en asuntos que llaman política, los observo y la razón me lleva a una selva humana donde hay toda clase de acciones perversas, violaciones a las leyes y por tanto a la Constitución de
la República.

Ansío oír y ver actuar con el sentido puro, noble, del sumo bien para los demás. No lo visualizo, tal vez lo años disminuyen la vida de los ojos y las neuronas están oxidadas, no generan, o realmente no existen las almas excelsas.

No debo engañarme, cierto es que no se ejerce la gran ciencia, esa directriz en grado máximo y el hombre no logra el bien.

Hablan de conocimientos, actúan como si fueran líderes. Falso de un todo, no tienen la visión, menos las acción de la razón perfecta. No son políticos, ignoran lo principal. No se conocen estas perdidos. Son millonarios, sin embargo los observo bien pobres, pues su codicia los delata. Es rico el que no tiene nada que desear, no necesita nada.

Uno de sus males surge al no querer aprender la política en su forma más pura, no la estudian y mucho menos se conducen con buenas costumbres, no las tienen y no pueden determinar primero cual es la vida deseable para la sociedad.

Nadie demuestra la verdad de los problemas sociales de una manera elemental y esquemática, hablando de lo que ocurre por lo común.

La ciencia política, la soberana que explica Aristóteles en sus doce libros, nos indica que se necesita inteligencia, pureza conocimiento y tiempo.

El joven no es el apropiado para ejercer funciones políticas, ya que no tiene experiencia de las cosas de la vida y vive a merced de las fuerzas de las pasiones y no cede a la razón.

Veamos esta comparación:

El hombre de experiencia se acerca a la inmunidad y exención de las pasiones y sus fuerzas espirituales son mayores. El joven no resiste las pasiones, las deja entrar y es muy difícil echarlas.

La política en la antigua Grecia era predominada por ilustres ancianos cuyas máximas tenían presencia como corriente que se mueve en el aire y entran en la razón.

“La política rige los Estados, y no es nada si no recibe los principios fundamentales de la moral y si no procura seguirlos”.
Aristóteles

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