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Sammy, Manny y Alex ¿irán a Cooperstown?

LA VOZ DE LOS QUE NO LA TIENEN ||
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ORLANDO.- Seis años atrás — antes de que el lanzador Steve Bechler muriera en los entrenamientos de los Orioles de Baltimore y los fanáticos hispanoparlantes aprendieran a pronunciar "androstenedione"– el Salón de la Fama de Cooperstown se preparaba para una inminente invasión de peloteros latinoamericanos en las siguiente dos décadas.

Aunque 12 personajes hispanos poseen placas en el museo del Salón de la Fama, solamente la mitad fueron exhaltados por sus logros como jugadores en el mejor béisbol del mundo:

Los puertorriqueños Roberto Clemente (1973) y Orlando Cepeda (1999), el dominicano Juan Marichal (1983), el venezolano Luis Aparicio (1984), el panameño Rod Carew (1991) y el cubano Tony Pérez (2000).

A principio de la década actual una proyección conservadora señalaba que los jugadores latinoamericanos por lo menos duplicarían su población en Cooperstown en los próximos 15 años y que del 2010 en adelante habría por lo menos un gran candidato en la boleta cada año.

Sin embargo, todo el panorama cambió en febrero del 2003, cuando murió Bechler, un chico de 23 años recientemente casado que buscaba un puesto en el cuerpo de lanzadores de los Orioles.

Un medicamento para adelgazar que contenía efedrina jugó un papel determinante en la muerte del joven atleta, lo que desató una polémica nacional que llegó al congreso de Estados Unidos y que propició la implementación de un programa anti-sustancias en las Grandes Ligas.

Hasta la muerte de Bechler, la poderosa Asociación de Peloteros de Grandes Ligas había conseguido evitar en sus acuerdos laborales cualquier referencia a posibles sanciones por el uso de medicamentos que ayudan a mejorar el rendimiento.

Ni aún el escándalo que provocó una botella de androstenedione, una hormona sintética que aumenta la masa muscular, en el casillero de Mark McGwire durante su batalla de jonrones con Sammy Sosa motivó a los jerarcas del béisbol para tomar medidas de precaución.

Los latinoamericanos nunca sospechamos el impacto futuro que tendrían esos acontecimientos en las potenciales candidaturas de nuestros jugadores con perfil de futuros habitantes eternos de Cooperstown. Este es el estado actual de la situación.

SON UNA LÍNEA ¿O NO?

De una lista de al menos 10 latinos con estadísticas lo suficientemente grandiosas como para reclamar un puesto en el nicho de los inmortales, hemos reducido el grupo a solamente cuatro miembros.

Estos son los jugadores que ya tienen los números y el perfil para ser considerados entre los mejores de todos los tiempos y que solamente tendrían que esperar los cinco años anteriores a ser elegibles, para ser electos.

Claro, siempre y cuando no aparezcan en la famosa lista de 104 positivos del 2003 o de alguna manera u otra sean involucrados en investigaciones del ramo.

Roberto Alomar: El intermedista puertorriqueño estará en la boleta del Salón de la Fama que se distribuirá a los periodistas en diciembre. Con 10 Guantes de Oro, 12 apariciones en el Juego de Estrellas y un promedio de .300 en 17 temporadas, Alomar ha sido el segunda base más completo de la historia.

El boricua bateó 2,724 hits (210 jonrones y 504 dobles) con 1,508 carreras anotadas, 1,134 empujadas y 474 bases robadas.

Pedro Martínez: El dominicano tiene marca de 214-99, efectividad de 2.91 y 3,117 ponches en 17 temporadas. Martínez ganó tres premios Cy Young (1997, 99 y 2000) y es uno de cuatro lanzadores de la historia con 200 triunfos, tres mil ponches y efectividad por debajo de 3.00.

Omar Vizquel: Por 21 temporadas, el venezolano ha sido ejemplo de consistencia y solamente Ozzie Smith puede igualar o superar su legado como defensor del campocorto.

Vizquel ha ganado 13 Guantes de Oro, la segunda mayor cantidad, detrás de los 13 de Smith, y dos más que su compatriota Luis Aparicio, el único venezolano en Cooperstown.

Vizquel, quien batea .273 con 2,677 imparables, tiene 1,370 carreras anotadas, 899 empujadas y 389 bases robadas.

Mariano Rivera: El panameño ha sido el relevista más importante de la historia del juego debido a su efectividad en temporadas regulares y playoffs. Rivera (69-51, 2.31) necesita tres salvamentos para ser el segundo cerrador con 500 rescates.

En postemporada, sus estadísticas son casi inalcanzables. 8-1, 0.77 de efectividad, 34 salvamentos y 93 ponches en 117.0 entradas.

TIENE LOS NÚMEROS, PERO…

Iván Rodríguez: El puertorriqueño ha sido el receptor más completo de la historia. Recientemente estableció la marca de juegos recibidos, ha ganado 13 Guantes de Oro y batea .300 con 301 jonrones y 1,246 carreras empujadas.

Pero Rodríguez aún no ha aclarado por completo la acusación que le hizo el cubano José Canseco en su primer libro, que para muchos fue el precursor del destape de la era de los esteroides en Grandes Ligas. Canseco escribió que él personalmente inyectó muchas veces a Juan González, Rafael Palmeiro y Rodríguez.

Los tres negaron haber utilizado esteroides, pero ninguno demandó a Canseco, quien lamentablemente posee una alta efectividad a la hora de identificar usuarios de sustancias.

OLVÍDENLO POR AHORA

Esta es la lista de superbos jugadores que por una razón u otra han manchado sus legados con sustancias. Es posible que algún día reciban los votos necesarios para llegar a Cooperstown, pero les aseguro que muchos de nosotros no estaremos vivos para entonces.

Rafael Palmeiro: El cubano es uno de cuatro jugadores con 3,000 hits y 500 jonrones y eso es suficiente para establecer lo grande que fue en el terreno de juego.

Pero Palmeiro pasó a la historia por ser el primer jugador importante suspendido por violar el programa de detección de sustancias, y lo más irónico es que eso ocurrió en agosto del 2005, apenas cinco meses después de que el habanero ofreció un contundente testimonio de que nunca había usado tales drogas.

Sammy Sosa: El dominicano es el mejor latinoamericano y el sexto de la lista de jonroneros de todos los tiempos con 609, pero la semana pasada se reportó que es uno de los 104 peloteros que dieron positivo a las pruebas exploratorias del 2003.

Sosa, quien es el único jugador con tres temporadas de 60 jonrones, también declaró al congreso en el 2005 que nunca había usado sustancias para mejorar el rendimiento.

Alex Rodríguez: con 562 jonrones a los 33 años de edad, A-Rod es el más firme candidato a quebrar la marca de vuelacercas de Barry Bonds (762), pero su carrera quedó dividida en dos en febrero cuando Sport Ilustrated reportó que dio positivo a esteroides en el 2003.

Posteriormente el propio pelotero admitió que usó esteroides por tres años, del 2001 al 2003, mientras jugaba con los Rangers de Texas.

Manny Ramírez: Considerado uno de los bateadores derechos más completos de la historia, Ramírez ya estaba listo y servido para Cooperstown, hasta el pasado 7 de mayo cuando fue suspendido por 50 juegos por violar el programa de sustancias prohibidas.

Ramírez batea .315 con 533 jonrones y 1,745 carreras empujadas en 17 temporadas.

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