El teatro político

Cuando asistimos al Teatro Nacional o a cualquiera de los demás que existen en la ciudad, generalmente, conocemos o hemos leído la obra a cuya representación asistimos, pero no sucede así cuando se trata del teatro que representa el gobierno porque cuando los técnicos levantan el telón de su espectáculo, los actores, que suelen estar en escena representan géneros teatrales impredecibles, aún durante un mismo período de gobierno en marcha.

Pero, casi siempre estos geniales actores, prefieren la tragedia con toda su estridente grandilocuencia, casi operística, siendo este casi siempre su género preferido, sobre todo en épocas de graves crisis para la nación; y ponen en acción espeluznantes escenografías. Nada es casual, todo esta rigurosamente calculado, como en aquella opera de Wagner, que en el tercer acto muestra un paisaje tétrico, presagio de sucesos inminentes.

Es que quienes han tenido la mala suerte de ver derrumbarse el mundo en todo su contorno, a quienes les ha sucedido que han perdido el poder, prefieren la visión trágica en busca de valores que les hacían merecedores del público, pero el naufragio no sólo sucede cuando se pierden unas elecciones sino no se poseen los valores que se dicen poseer. Pero los síntomas del fracaso anuncian el esperado final de un proceso histórico.

Los actores de la tragedia oficial, se presentan como tales y como espectadores y esto no es posible. Los problemas del mundo actual y los de nuestra República, no son los mismos. Es que no “basta con conocer la verdad, ni siquiera con conocerla a tiempo” hay que saber proclamar frente a la República Dominicana real y la nación, que hemos soñado, dista mucho por hacer y realizar, porque son muchos los falsificadores y es preciso abordar el tema de la República Dominicana, por lo que tiene en lo social y político como un tema decididamente critico. Hay que ver la historia de una manera más profunda, no debemos seguir siendo soñadores para un pueblo que cada día que pasa se hunde más en la miseria. Necesitamos una verdadera identificación, necesitamos una visión de NACIÓN, esperanzadora.

Necesitamos un escenario dentro del ámbito en el cual lo hombres y mujeres dominicanos han de afrontar las grandes tareas que podrían dar sentido y dignidad a su vida. Que todos los políticos se retiren a meditar cómo conseguir y poner en práctica el nuevo proyecto de Nación y se olviden de tanta burocracia y demagogia.

Creemos recordando a dos personajes de Buero Vallejo en su obra “El Tragaluz” que habla así: “Tu ibas a llegar muy lejos con el sindicato y la solidaridad (Irónico) Ibais a arreglar las cosas para todos… hasta para mi” y Urbano le contesta “si hasta para vosotros los cobardes que nos habéis fallado”. Es decir nuestros políticos solamente han pensado en ellos y todos le han fallado al país.

Ha sido la oscuridad y la luz y ahora, nos ha tocado vivir “de mentiras o de silencios”, mientras los impuestos hunden el país, pero nosotros no podemos callar y por lo menos gritamos pidiendo compasión para todos los dominicanos y a pesar de estos reclamos insistiremos en señalar el poder, que comprenda que “no ha sabido- o no ha querido comprender que la legitimidad de un sistema no existe, sino que solo exige el fiel cumplimiento de la ley, pero que debe darse cuenta, que su aplicación no es solamente para el simple ciudadano de a pie
sino también, como es lo lógico al propio partido gobernante. Esta es la verdad aunque le duela a muchos políticos del entorno. Ojala que el verdadero teatro nacional tome en sus manos la crítica y la protesta contra la perversión que existe en la vida cívica y nuestras conductas, costumbres y actos.

jrmartinezbur@codetel.net.do

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