Santo Domingo.– Veinticinco años después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el paso del tiempo no ha borrado los nombres de quienes aquella mañana salieron de sus hogares en Nueva York sin imaginar que nunca regresarían.
Entre las casi 3,000 personas que murieron durante los ataques contra el World Trade Center, el Pentágono y el vuelo 93 de United Airlines se encontraban decenas de dominicanos y miembros de familias de origen dominicano.
Las cifras oficiales de la ciudad de Nueva York identifican a 27 dominicanos entre las víctimas del World Trade Center: siete mujeres y 20 hombres. Sin embargo, distintas publicaciones y testimonios de la época han señalado que la presencia dominicana en las Torres Gemelas era mucho mayor y que alrededor de un centenar de dominicanos trabajaba en el complejo, particularmente en el restaurante Windows on the World.
La investigación publicada por Diario Libre, a la que DominicanosHoy da crédito por la recopilación de estas historias, permitió rescatar los perfiles de aquellos dominicanos que quedaron atrapados en la tragedia y cuyos nombres permanecen en el memorial del 11-S.
Rostros dominicanos de una tragedia mundial
Entre las víctimas estaba Yamel Josefina Merino, de 24 años, técnica de emergencias médicas que acudió al World Trade Center para auxiliar a los afectados. Merino, hija de inmigrantes dominicanos, se encontraba prestando asistencia médica en las inmediaciones de la Torre Sur cuando el edificio colapsó. El 9/11 Memorial conserva objetos personales de la joven y destaca su labor como socorrista.
También figura Pedro Francisco Checo, conocido como Frankie, de 35 años, quien trabajaba para Fiduciary Trust en el World Trade Center. Su familia nunca pudo recuperar sus restos.
Entre los trabajadores del complejo se encontraba Francisco Eligio Bourdier, de 40 años, guardia de seguridad del Deutsche Bank. Su historia quedó marcada por el vínculo con su pequeña hija, Francesca, quien apenas tenía 22 meses cuando murió su padre.
En el restaurante Windows on the World, situado en lo alto de la Torre Norte, trabajaban numerosos dominicanos que fallecieron aquella mañana.
Entre ellos estaban Gregorio Manuel Chávez, de 49 años, y José Nicolás de Peña, de 42, ambos camareros; Manuel Emilio Mejía, cocinero; Nancy Díaz, de 28 años, asistente de cocina; y Jaime Concepción, de 46 años, quien realizaba diferentes labores en el restaurante.
Mejía fue uno de los dominicanos cuyos restos pudieron ser identificados posteriormente mediante pruebas de ADN. El proceso de identificación de las víctimas se prolongó durante años debido a la magnitud de la destrucción. El propio memorial del 11-S registra su nombre entre los fallecidos.
Sueños interrumpidos
La tragedia también alcanzó a jóvenes dominicanos que apenas comenzaban a construir sus proyectos de vida.
Marlyn del Carmen García, de 21 años, trabajaba para Marsh & McLennan mientras estudiaba. Había destacado académicamente y aspiraba a convertirse en defensora de personas que no podían hacer escuchar su voz.
Luis Jiménez Jr., de 25 años, trabajaba como contador en Marsh & McLennan y tenía previsto casarse y continuar sus estudios.
Alejandro Cordero, de 24 años, también trabajaba para Marsh & McLennan y planeaba viajar a República Dominicana junto a su prometida.
Y Francisco Alberto Liriano, de 33 años, asistente de un vicepresidente de Citibank, se encontraba aquel día en una reunión de trabajo en uno de los pisos superiores del World Trade Center.
Las historias familiares recogidas por Diario Libre muestran que no se trataba simplemente de nombres en una lista: eran padres, madres, esposos, esposas, hijos, hermanos y jóvenes con proyectos que quedaron abruptamente interrumpidos.
Una comunidad dominicana golpeada
El impacto fue particularmente fuerte entre los trabajadores de Windows on the World, donde laboraba una importante cantidad de dominicanos.
Entre las víctimas identificadas aparecen también Manuel D. Patrocinio, Alejo Pérez, Enrique Antonio Gómez, José Bienvenido Gómez, Jesús Ovalles, Enemecio Darío Hidalgo Cedeño, Juan G. Salas y José Núñez, vinculados al restaurante.
En el caso de los hermanos Enrique Antonio Gómez y José Bienvenido Gómez, ambos se encontraban trabajando en el restaurante cuando ocurrió el ataque.
También murió David Bartolo Rodríguez-Vargas, de 44 años, quien había nacido en Tenares y llegó a Nueva York en busca de mejores oportunidades. Trabajaba como ayudante de camarero en Windows on the World.
Lizie Martínez-Calderón, de 32 años, secretaria de Aon Insurance, era otra de las dominicanas fallecidas. Había emigrado desde República Dominicana y participaba activamente en su comunidad religiosa.
Nancy Díaz: un viaje que nunca pudo realizar
Una de las historias que refleja con mayor crudeza la dimensión humana de aquella tragedia es la de Nancy Díaz, de 28 años.
La joven trabajaba como asistente de cocina en Windows on the World y había organizado un viaje a República Dominicana para celebrar el cumpleaños de su hija, que entonces vivía en el país.
Díaz había llegado a Estados Unidos apenas unos años antes y tenía planes de regresar temporalmente a República Dominicana. Para poder preparar su viaje, había cambiado su horario de trabajo y llegó más temprano aquel 11 de septiembre.
El avión que impactó la Torre Norte convirtió esos planes en una historia de ausencia y dolor. Sus restos fueron identificados posteriormente mediante un complejo proceso forense.
25 años después, sus nombres permanecen
El National September 11 Memorial & Museum mantiene los nombres de las víctimas grabados en los memoriales que ocupan las huellas de las antiguas Torres Gemelas. La institución continúa documentando las historias personales de quienes murieron aquel día.
Veinticinco años después, el 11 de septiembre continúa siendo una fecha de duelo para Estados Unidos y para numerosas comunidades alrededor del mundo.
Para la República Dominicana y su diáspora, también representa una jornada de memoria.
Los nombres de Yamel Merino, Pedro Checo, Francisco Bourdier, Gregorio Chávez, Sandra Álvarez, Victoria Álvarez-Brito, Marlyn García, Joanna Vidal, José Nicolás de Peña, Manuel Mejía, Nancy Díaz, Jaime Concepción, Luis Jiménez Jr., David Rodríguez-Vargas, Alejandro Cordero, Raúl Hernández, Francisco Liriano, Manuel Molina, Lizie Martínez-Calderón, Manuel Patrocinio, Alejo Pérez, Enrique Gómez, José Gómez, Jesús Ovalles, Enemecio Hidalgo Cedeño, Juan Salas y José Núñez, entre otros registros, forman parte de esa memoria.
No son solamente estadísticas de una tragedia. Son historias dominicanas que quedaron para siempre ligadas a uno de los días más dolorosos de la historia contemporánea.
A 25 años del 11-S, recordarlos también es una forma de decir: no los olvidamos.
Fuente y crédito: Diario Libre, investigaciones y perfiles sobre las víctimas dominicanas del 11 de septiembre; National September 11 Memorial & Museum.
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