Experto llama a fortalecer el seguimiento neurológico desde la gestación

El doctor Franklin Montero revela que el contacto visual es una señal temprana de salud neurológica. Desde el nacimiento, un bebé que enfoca a los adultos demuestra presencia intelectual. Según el doctor, ese "brillo" en los ojos al interactuar es una respuesta fundamental que debe observarse desde el primer día de vida.

Santo Domingo.– El desarrollo neurológico de un niño comienza mucho antes de su nacimiento y está estrechamente ligado a la salud física y emocional de la madre durante el embarazo, afirmó el neurólogo pediatra Franklin Montero durante una entrevista en el programa DH en Salud, conducido por el ginecólogo obstetra José Ricardo Zuluaga Alam, en DominicanosHoy.com.

Durante la conversación, ambos especialistas destacaron la importancia de la atención integral de la mujer embarazada y del seguimiento temprano del desarrollo fetal para prevenir posibles trastornos neurológicos y favorecer una infancia saludable.

La salud prenatal y el cerebro del bebé

Montero explicó que el cerebro inicia su formación desde las primeras semanas de gestación y que factores como la nutrición materna, las infecciones, el consumo de sustancias nocivas y el estado emocional de la madre pueden influir directamente en el desarrollo neurológico del bebé.

El especialista señaló que el líquido amniótico funciona como un canal de comunicación entre la madre y el feto, ya que sus cambios químicos permiten que el bebé perciba estímulos relacionados con las emociones y hábitos de su progenitora.

Asimismo, resaltó que el estrés materno prolongado puede generar alteraciones en el ambiente intrauterino y afectar el desarrollo cerebral fetal.

La importancia del binomio ginecólogo-pediatra

Uno de los principales planteamientos de la entrevista fue la necesidad de que el seguimiento del embarazo no recaiga únicamente en el ginecólogo.

Montero propuso fortalecer la colaboración entre el ginecólogo y el pediatra perinatólogo para monitorear de manera conjunta tanto la salud materna como el desarrollo del feto.

Según explicó, este “dúo médico ideal” permite detectar factores de riesgo desde etapas tempranas y ofrecer una atención más completa antes y después del nacimiento.

El primer año: una etapa decisiva

Los especialistas coincidieron en que los primeros doce meses de vida son fundamentales para el neurodesarrollo.

Indicaron que el contacto visual, la interacción cara a cara, la sonrisa social y la estimulación afectiva son señales esenciales para evaluar el desarrollo neurológico de un bebé.

Montero explicó que la mirada constituye uno de los primeros indicadores de salud cerebral. Un recién nacido que logra fijar la vista y responder a estímulos humanos demuestra una adecuada conexión con su entorno.

Asimismo, destacó que el contacto visual temprano refleja la capacidad del cerebro para procesar información social y emocional.

Riesgos de las pantallas en edades tempranas

Durante la entrevista, el neurólogo pediatra advirtió sobre los efectos negativos de la exposición excesiva a dispositivos electrónicos durante los primeros años de vida.

Explicó que los bebés están biológicamente preparados para aprender mediante la interacción con personas y rostros humanos, por lo que sustituir estas experiencias por pantallas limita oportunidades fundamentales para el desarrollo del lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales.

Desarrollo del lenguaje y alimentación

Al abordar la etapa comprendida entre los 12 y 24 meses, Montero subrayó la importancia del juego, la socialización y la alimentación sólida como elementos esenciales para el desarrollo infantil.

Explicó que la masticación fortalece los músculos faciales, el paladar y la lengua, estructuras indispensables para una adecuada articulación del habla.

Por ello, advirtió que una alimentación basada exclusivamente en papillas durante largos periodos podría afectar el desarrollo del lenguaje.

También aclaró que algunos retrasos en la adquisición del habla pueden estar relacionados con una falta de interacción social o con ambientes poco estimulantes.

Diferencias entre niños y niñas

En otro momento de la conversación, el especialista explicó que existen diferencias biológicas en los ritmos de maduración entre niños y niñas.

Según indicó, las niñas suelen desarrollar con mayor rapidez determinadas capacidades cognitivas y de análisis, mientras que los niños frecuentemente muestran un desarrollo más marcado en habilidades motoras gruesas.

No obstante, enfatizó que cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento y desarrollo.

Beneficios del entorno multilingüe

Montero también abordó el impacto de la exposición temprana a varios idiomas. Explicó que, aunque algunos niños bilingües o multilingües pueden tardar un poco más en comenzar a hablar, posteriormente desarrollan una mayor riqueza lingüística y una capacidad ampliada para comprender y utilizar diferentes estructuras del lenguaje.

Seguimiento neurológico temprano

Finalmente, el especialista recomendó que los padres mantengan vigilancia sobre los hitos del desarrollo infantil y consulten oportunamente a un neurólogo pediatra cuando existan dudas sobre el lenguaje, la conducta, la interacción social o el desarrollo motor.

A su juicio, la detección temprana y el acompañamiento especializado pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida y el futuro de los niños.

“El neurodesarrollo no comienza al nacer; empieza desde el embarazo. Por eso es fundamental cuidar la salud de la madre y acompañar de manera adecuada cada etapa del crecimiento infantil”, concluyó.

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