Hubo una época en San Pedro de Macorís en la que alisar el cabello con tenazas era una práctica común. Se trataba de peines de metal que se calentaban en carbón y se utilizaban para alisar el pelo, una técnica artesanal que marcó a toda una generación. En casi cada barrio había mujeres que se dedicaban a este oficio.
Con el paso del tiempo, comenzaron a surgir algunos salones de belleza más equipados, aunque todavía eran pocos. Entre las propietarias de estos establecimientos destacó una figura muy conocida y querida: Altagracia Torres Álvarez, popularmente llamada “Chiquitica”.
Nacida en 1929 en San Pedro de Macorís, era hija de Don Ramón Torres Segarra y Doña Alicia Álvarez, ambos originarios de Lajas. A lo largo de más de 50 años, desarrolló una destacada trayectoria en el mundo de la belleza, con su salón ubicado en distintos puntos de la ciudad, incluyendo las calles Duarte, Sánchez #185 —frente a Mundo Elegante— y posteriormente en la Independencia #25.
“Chiquitica” fue madre de William Duke, Wilfrido y Roberto (Robertino), así como abuela de Carl William y Beatriz María Duke, todos muy conocidos en la comunidad petromacorisana.
Su dedicación y legado fueron reconocidos por el ayuntamiento local, que la distinguió como una de las más destacadas propietarias de salones de belleza en la historia de San Pedro de Macorís.
Numerosas damas y familias de renombre, como los Antún y los Hazim, confiaron durante décadas el cuidado de su cabello a Doña “Chiquitica”, consolidando su reputación como referente en el área.
Falleció el 14 de enero de 2007 en su ciudad natal, dejando una huella imborrable en la historia de la belleza y la cultura local.




