El Gobierno dominicano aseguró que no existe riesgo de desabastecimiento en el país, aunque advirtió sobre la creciente presión que ejerce el alza de los precios internacionales especialmente de los combustibles sobre las finanzas públicas, en el contexto de la crisis global provocada por el conflicto en Medio Oriente.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, explicó que este incremento sostenido en los costos representa uno de los principales desafíos para la estabilidad económica, al tiempo que obliga al Estado a adoptar medidas preventivas para mitigar su impacto.
El funcionario informó que el Gobierno ha activado una serie de disposiciones económicas y ha desplegado capacidades presupuestarias para hacer frente a escenarios adversos. No obstante, subrayó que la incertidumbre sobre la duración del conflicto internacional exige una respuesta más integral y sostenida en el tiempo.
«Este es un conflicto que no conocemos cuándo culmina y, por tanto, sus efectos prolongados nos obligan a tener una mirada mucho más detenida», expresó durante una entrevista en el programa Hoy Mismo.
Previsiones
El funcionario explicó que el país ha tomado previsiones junto al sector privado para garantizar el suministro continuo, destacando que históricamente la nación ha logrado mantener la estabilidad incluso en escenarios complejos como la pandemia del COVID-19 y la crisis derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Informó la conformación de una comisión integrada por los ministerios de la Presidencia, Hacienda e Industria y Comercio, que sostendrá encuentros con sectores empresariales, sociales y políticos. La primera reunión está pautada en el Ministerio de Hacienda, mientras que Paliza adelantó que también iniciará contactos directos con los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina.
«El Gobierno tiene algunas medidas que quiere socializar y también quiere conocer las propuestas de los distintos sectores», indicó el ministro.
La escalada del conflicto en Oriente Medio se ha intensificado tras los recientes bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, en un contexto marcado por tensiones extremas y un ultimátum inminente. Los ataques han impactado múltiples objetivos estratégicos y civiles, incluyendo infraestructuras ferroviarias, mercados, centros de investigación y la isla de Jarg, clave para la exportación de petróleo.




