EEUU ampliaría su presencia militar en el Caribe con base en RD

Una amplia superficie terrestre le había sido cedida a los Estados Unidos en el Sur de la República Dominicana (ente Azua y Pedernales), para instalar una base militar que se ocuparía de enfrentar el narcotráfico en el Caribe y las organizaciones criminales transnacionales en la región.

Una fuente militar consultada por DH afirma que una ampliación de la presencia militar estadounidense permanente en la región significa un cerco al crimen organizado y una demostración de poder ante los carteles de la droga.

Además de la seguridad, la estrategia, según el informante, busca asegurar el acceso a recursos como petróleo, litio y tierras raras, contrarrestando así la influencia de China y Rusia en el hemisferio.

Mientras países como la República Dominicana han fortalecido su cooperación en seguridad, otros como Colombia mantienen una relación tensa; el presidente Gustavo Petro se reúne hoy, 3 de febrero de 2026, con Donald Trump para tratar estos temas.

Un artículo publicado por el Miami Herald indica que, durante décadas, la República Dominicana cargó con una reputación que nunca quiso, pero que le costó abandonar. Enclavada entre la cuenca productora de drogas de Sudamérica y los mercados de consumo de Estados Unidos y Europa, el país se encontraba inmerso en un corredor global de narcóticos. Durante años, la geografía fue su destino, y este fue implacable.

Los vuelos con drogas aterrizaban en pistas clandestinas. Las lanchas rápidas cruzaban el Canal de la Mona como fantasmas. La cocaína se almacenaba en contenedores que salían de los puertos dominicanos. Las redes de tráfico, protegidas por la interferencia política y la corrupción, operaban con una facilidad asombrosa.

Así, la República Dominicana se convirtió en una nación de tránsito, un centro de lavado de dinero y un puerto seguro. «Un lugar donde los casos iban a morir», dijo una vez un exagente de las fuerzas del orden estadounidenses.

Otra fuente entiende que los Estados Unidos utilizaría el Aeropuerto María Montéz, de Barahona, como su base militar, por considerarlo “estratégico” para la zona sur del país, de fácil acceso por aire, mar y tierra e idónea por su proximidad a la frontera oeste y su capacidad para reforzar la seguridad en el suroeste ante la crisis haitiana.

“De instalarse allí, la capacidad operativa aumentaría a operar unos 150 movimientos de aeronaves por hora; sin contar su rápida intervención a través del puerto, muy cercano a la terminal”, dijo.

En la actualidad, el aeródromo está siendo utilizado como base por la Fuerza Aérea Dominicana.

En tanto que, para una instalación militar en la zona sur de la República Dominicana, la ubicación más estratégica y ya establecida es Barahona, específicamente a través del recientemente creado Comando Sur de la Fuerza Aérea.

La región cuenta con el Puerto de Barahona, uno de los más activos, y el Aeropuerto Internacional María Montez, infraestructuras críticas que facilitan la logística militar y el movimiento de tropas.

A finales de 2025, Estados Unidos instaló una operación militar temporal en la República Dominicana, específicamente en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) y la Base Aérea de San Isidro, autorizada por el gobierno dominicano para combatir el narcotráfico en el Caribe. Se trata de un despliegue logístico denominado «Southern Spear», con personal técnico, aeronaves y un campamento provisional, que, trasladándose a Barahona, podría ser permanente.

Con su instalación en República Dominicana, los Estados Unidos completaría la trilogía que considera necesaria en el Caribe, tomando en cuenta las bases de Puerto Rico y Guantánamo, en Cuba, que más que ser una prisión de alta seguridad, se ha convertido en un «retén» para el pase de drogas.

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