Economía dominicana cerrará 2025 con uno de los crecimientos más bajos de la región

El economista Luis Reyes sostuvo que la economía de la República Dominicana concluirá el año 2025 con un crecimiento cercano al 2 %, muy por debajo de su potencial histórico y de las proyecciones oficiales, una situación que, a su juicio, refleja problemas estructurales internos más que factores externos coyunturales.

Reyes afirmó que este bajo desempeño económico debe generar una profunda reflexión en las autoridades, ya que coloca al país entre las economías de menor crecimiento de América Latina, en contraste con otras naciones de tamaño similar que muestran mayor dinamismo.

El exdirector general de Presupuesto explicó que, aunque organismos internacionales como la CEPAL han proyectado un crecimiento de 2.9 % para la economía dominicana, los datos acumulados entre enero y noviembre indican una expansión de apenas 2 %, lo que hace poco probable que el resultado final del año alcance la cifra estimada.

Según señaló, para que se produzca ese nivel de crecimiento sería necesario un desempeño extraordinario en diciembre, algo que considera poco realista desde el punto de vista técnico. Estas consideraciones fueron expuestas durante una entrevista en el programa Propuesta de la Noche, conducido por el periodista Manuel Jiménez, transmitido por Teleimpacto, donde

Reyes analizó en detalle el comportamiento de la economía dominicana en 2025 y sus perspectivas inmediatas.

En ese espacio, el economista planteó que la desaceleración del crecimiento resulta particularmente preocupante debido a que, durante las últimas dos o tres décadas, el país se había caracterizado por crecer de manera sostenida en torno a su potencial, estimado entre 4.5 % y 5 % anual.

Reyes sostuvo que una de las principales causas del bajo crecimiento ha sido la reducida inversión pública, la cual cumple un rol clave como motor de la actividad económica y como

señal de confianza para la inversión privada.

A su juicio, cuando el Estado no ejecuta la inversión pública en los niveles, tiempos y calidad requeridos, se afectan las expectativas de los agentes económicos, lo que termina provocando una contracción tanto de la inversión pública como de la privada.

Otro elemento central identificado por el economista es el impacto de las altas tasas de interés, que han limitado el crecimiento del consumo privado, responsable de cerca del 60 %

del Producto Interno Bruto.

Reyes explicó que, en ausencia de un consumo dinámico, la economía solo puede sostener tasas aceptables de crecimiento si la inversión y las exportaciones muestran un comportamiento excepcional, algo que no ha ocurrido durante este año.

En cuanto al sector externo, Reyes señaló que las exportaciones dominicanas no han contado con un entorno internacional favorable.

Indicó que el desempeño económico de Estados Unidos, principal socio comercial del país, ha sido inferior a su potencial, lo que ha limitado las oportunidades de expansión de las exportaciones dominicanas.

En ese contexto, afirmó que resulta insuficiente atribuir el bajo crecimiento únicamente a factores externos, como las políticas arancelarias estadounidenses, ya que otras economías de la región han logrado crecer a tasas superiores pese a enfrentar un entorno internacional similar.

El economista también se refirió a las medidas de política monetaria adoptadas por el Banco Central, en particular a la liberación de recursos del encaje legal para estimular sectores productivos como la construcción, la manufactura y la agricultura.

Reyes aclaró que el monto efectivo de liquidez inyectado fue menor al anunciado, debido a ajustes paralelos en los requerimientos de encaje, y sostuvo que, hasta el momento, no se ha observado un impacto significativo de estas medidas sobre el crecimiento económico, especialmente tomando en cuenta que en noviembre la economía apenas creció 0.2 %.

Al analizar sectores específicos, Reyes destacó que el turismo, aunque mostró un desempeño relativamente favorable durante el primer semestre del año, comenzó a evidenciar señales de agotamiento a partir de julio, con tasas de crecimiento inferiores al 1 % en los meses más recientes.

En el caso de la construcción, recordó que se trata de un sector que arrastra dificultades desde finales de 2023, con un comportamiento irregular que ha incidido de forma negativa en el conjunto de la economía.

Otro aspecto abordado por Reyes fue la evolución del tipo de cambio y las presiones sobre el dólar.

Afirmó que, pese al incremento en los ingresos de divisas por concepto de exportaciones, inversión extranjera, turismo y remesas, la economía ha experimentado una reducción de las reservas internacionales, lo que evidencia que las salidas de divisas han sido mayores que las entradas en determinados períodos.

En su análisis, esto explica las presiones cambiarias registradas durante el año y cuestiona la narrativa oficial que resalta únicamente el aumento de los flujos de divisas.

En materia de deuda pública, Reyes advirtió que, aunque el Gobierno suele destacar la reducción de la deuda como proporción del PIB, existen indicadores más estrictos para evaluar

su sostenibilidad.

Señaló que el pago de intereses representa más del 25 % de los ingresos fiscales y podría superar el 4 % del PIB en el próximo año, situando a la República Dominicana entre los países de la región con mayor carga financiera por este concepto.

Finalmente, el economista expresó preocupación ante la posibilidad de una reforma fiscal en 2026 como respuesta al bajo crecimiento y al peso de la deuda.

Si bien reconoció que una reforma puede ser necesaria a largo plazo, alertó que, en el corto plazo, podría reducir el ingreso disponible de la población y profundizar la desaceleración económica.

En ese sentido, insistió en que las autoridades deben evaluar cuidadosamente el momento y el alcance de cualquier reforma, tomando en cuenta el frágil desempeño actual de la economía dominicana.

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