CNN — El presidente Donald Trump movilizó rápidamente amplios sectores del gobierno federal para arrestar y detener a inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, como parte de una estrategia más amplia para acumular una gran maquinaria de aplicación de la ley.
El gobierno envió tropas a la frontera entre Estados Unidos y México, utilizó aviones militares para repatriar a quienes cruzaron la frontera recientemente y ha desplegado personal de varias agencias federales, incluidas las del Departamento de Justicia, para reforzar las operaciones de control de la inmigración. Esos cambios pueden causar tensiones entre las agencias, ya que compiten por recursos y personal limitados.
El gobierno también está elaborando planes para ampliar la capacidad de detención del gobierno, recurriendo a bases militares y a la bahía de Guantánamo, en Cuba. Y los contratistas privados están discutiendo opciones entre ellos mientras buscan aumentar la capacidad de detención.
“Esto les permite superar uno de los mayores obstáculos que tienen, que son los recursos”, dijo John Sandweg, exdirector interino de ICE durante la administración de Obama, señalando que obtener fondos adicionales del Congreso llevará tiempo.
“Al elevar esto a una prioridad de seguridad nacional, aprovechando los abundantes recursos del Departamento de Defensa y del Departamento de Justicia con los agentes federales, se produce un aumento inmediato de recursos”, añadió.
Se espera también que en las próximas semanas la administración Trump recurra a las fuerzas de seguridad estatales y locales para que ayuden en sus esfuerzos por detener a los inmigrantes indocumentados. En conjunto, estas medidas suponen una drástica intensificación del aparato de control de la administración y reflejan la agresiva agenda de Trump en materia de inmigración.
El subdirector de gabinete de políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, dijo el martes a Jake Tapper de CNN que las cuotas de arrestos para las oficinas de campo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de 75 por día deberían ser tratadas como un “piso, no un techo”.
“El objetivo es arrestar al menos a esa cantidad, pero ojalá a muchos más, y el Departamento de Justicia va a estar estrechamente involucrado en proporcionar la mano de obra necesaria para ayudar a lograr esos objetivos”, dijo Miller.




