Aquí ya no se puede vivir

Es triste oír a las gentes decir esta expresión. Pero es que se sienten frustradas, afectadas por esta crisis moral y material que lo reduce todo. Tienen que arrastrarse para mendigar unos pesitos para subsistir.

Sienten que han vivido día tras día en un ambiente de engaños, mentiras y falsedad. Se nota que ya no creen en las falsas promesas, en las falsas ilusiones que les dicen los políticos.

La sociedad dominicana está traumatizada económica y moralmente. El presidente Leonel Fernández, ante esta situación, ante los escándalos de corrupción, narcotráfico y la violencia delincuencial que mantiene en zozobra a la nación, nada dice, sólo nombra comisiones que sus propios funcionarios descalifican.

Aquí se está destinando 200 veces más dinero en clientelismo político que en combatir el hambre, la educación y la salud.

¿Qué podemos esperar, qué podemos decir ante esta atrocidad inhumana? El Gobierno gasta más en imagen, en promoción para posicionar al Príncipe, que lo que gasta en combatir el hambre y la miseria de las grandes mayorías nacionales.

Combatir el hambre no es dar una ayuda, es trabajar las causas estructurales de ella, de las miserias materiales y las espirituales que ella aposenta en la mente y el corazón del que sufre hambre habitual.

Uno se pregunta ¿y por qué tanta indiferencia, apatía, egoísmo y falta de conciencia?

Porque sólo se preocupan por su imagen, por esa carrera loca, por capturar electores, no por solucionar de verdad y de raíz los problemas de las deficiencias de nuestras instituciones, de nuestro Estado, de la sociedad.

Los Gobiernos que hemos tenido, incluyendo este, no representan al pueblo, ellos saben bien a quienes representan.

Cada cuatro años, en el día a día, apuestan a la crisis, a su profundización, para sacar provecho personal y político. Y en esa apuesta no solo están lo que le toca estar en la oposición, sino también parte de los que están en el Gobierno. Ese es su negocio.

Recordemos como referente de lo que decimos que el PLD en la oposición, nunca le reconoció ningún mérito al presidente Hipólito Mejía. En esa loca carrera de llegar al Poder satanizaron a Hipólito, en contubernio con algunos sectores de la mafia económica dominicana. Para ellos fue Hipólito quien quebró los bancos, que produjo la crisis financiera de esa época, fue el que derribó las torres gemelas de Nueva York y que atacó el Pentágono norteamericano, que con la guerra que inició estos hechos, dejó en esta pobre media isla empobrecida más de dos mil millones de dólares en pérdida, como consecuencia de la reducción drástica del turismo y la merma en las remesas. Y sobre eso le montaron una campaña mediática apabullante.

Pero hicieron causa común con esa campaña dirigentes del PRD, que adveraban al presidente Hipólito Mejía.

Leonel Fernández, en ese entonces, apostó a la crisis, a su profundización, no pensó en el país, en nuestra democracia, sólo en volver al Poder.

Esa ha sido una constante en nuestra vida Republicana. Nunca hemos visto un gesto de solidaridad de unión sincera entre Gobierno y oposición, entre los líderes dominicanos, para aportar soluciones e ideas en los momentos de crisis que hemos tenido.

Hoy, una crisis de peores consecuencia sufre los Estados Unidos, con quiebras de bancos al igual como nos sucedió a nosotros. Pero ellos se unen, se sientan en la mesa del diálogo y la negociación a buscar juntos la soluciónala crisis de esa gran nación.

Ay de aquel líder norteamericano que tome esa crisis para beneficio personal o político. Se convierte en su propio sepulturero por decisión del pueblo norteamericano.

Leonel Fernández usó la crisis del 2003 para su beneficio político, para retornar al Poder, con la agravante que nada ha resuelto, sólo profundizar la crisis nacional, al extremo de que las gentes hoy dicen, exclaman que “aquí ya no se puede vivir”.

El autor es periodista.
Frontera25.blogspot.com

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Aquí ya no se puede vivir