El Sermón de las Siete Palabras que dijo Jesucristo en la cruz fue aprovechado este viernes santo por los sacerdotes para criticar a los políticos que no cumplen con sus promesas y que se enriquecen en base al pueblo.
Los sacerdotes también lamentaron el clientelismo político, la promiscuidad, el egoísmo, el tráfico y consumo de estupefacientes, la violencia, la delincuencia y el deterioro de servicios básicos. Además, le entraron a periodistas y a los medios de comunicación.
Asimismo, la iglesia católica condenó otros males sociales que afectan el país, como son el crimen, la corrupción, el tráfico en la Justicia, la violación de las leyes, la especulación, la trata de personas y la arrogancia.
El padre Julio Cordero utilizó la primera palabra, “Padre perdónalos, no saben lo que hacen”, para condenar a los inescrupulosos que trafican con personas, a quienes atentan contra la dignidad de las personas y a los políticos.
Cordero se preguntó si se puede pedir perdón por quienes hieren, roban y quitan la vida a sus semejantes, y por aquellos que especulan con los precios y juegan con la comida de los desposeídos.
Aunque Jesús pide “Padre, perdónalos que no saben lo que hace”, recordó que perdonar no significa minimizar, negar ni ignorar el mal que se ha hecho. “El corazón de quien ha sido agraviado puede y debe hacer el intento de olvidar pero ese no es precisamente el rol de la Justicia”, indicó.
La segunda palabra, “De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”, fue comentada por el director nacional de las escuelas Fe y Alegría, padre Antonio Lluberes, quien indicó esto no es más que una invitación a pasar de lo malo a lo bueno, de la incertidumbre a la certeza, de la angustia a la paz y de la tristeza a la alegría.
“Nos agrega que Jesús tiene autoridad cuando dice: te lo aseguro, Jesús es de Dios y está con Dios, puede conocer y conoce la sinceridad del corazón del otro, sabe de lo que desagrada y agrada a su padre Dios”, explicó.
El padre Lluberes destacó que con sus palabras Jesús ofrece un paraíso a aquellos que actúan y hacen el bien, afirmando que el bien recompensa, da mérito y reconocimientos, gratifica no solo a los ojos de Dios, sino también a los ojos de los hombres.
En la tercera palabra "Madre he ahí tu hijo", el sacerdote Faustino Asencio criticó los bajos salarios que no alcanzan siquiera cubrir el derecho a la alimentación y mucho menos para otras necesidades, como la salud y la educación.
Asencio cuestionó que creciente delincuencia y que muchos policías sean quienes las ponen en práctica, formando bandas de delincuentes y provocando que los ciudadanos tengan el temor de salir a las calles.
En la quinta palabra “Tengo sed”, el sacerdote Bienvenido Colom, de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, de Villa Juana; habló de la sed de justicia que tienen las personas que se sienten explotadas, abusadas e impotentes por remediar su situación.
“Tienen sed de que se les haga justicia, sed de paz y armonía en un mundo que se torna cada vez más agresivo y que parece deshumanizarse y amenaza con imperar la ley del mas fuerte”, exclamó el religioso.
Colom agregó que la sociedad está llena de personas con sed de comprensión y bienestar; de poder vivir dignamente como Dios manda y de que se les respete sus derechos y se le reconozca su dignidad.
Pero también el padre cuestionó otros tipos de personas con sed de poder y dominar a los demás, al igual que una sed insaciable de dinero.
Con la sexta palabra, “Todo está cumplido”, el padre Gregorio Santana criticó la auto censura que domina a no pocos creadores de opinión pública cuando se trata de afectar los intereses de grupos económicos que se comportan como verdaderos dueños del país.
Igualmente, se refirió al accionar de las Asociación de Riesgos Laborales (ARS) que se niegan, atender a los pacientes con enfermedades catastróficas. “Las ARS, salvo algunas, lo que buscan es el lucro, dejando fuera las enfermedades catastróficas”, dijeron.
Santana citó el ejemplo de algunas universidades católicas que, dice, "parecen estar más en función de mejorar y hacer crecer las empresas de los tradicionales y grandes grupos económicos, que en el desarrollo humano y social de nuestras gentes".
Mientras que durante la séptima y última, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, el diácono Benito Moreno Santana, coordinador del colegio de diáconos de la Arquidiócesis de Santo Domingo, dijo que un juez que ante su sentencia declara no encontrar delito en el reo, lo condena a la pena capital.
“El escenario de hoy sigue siendo similar, como si los dos mil años transcurridos no fueran semejantes para que el mundo despierte a favor de sí mismo, hoy los jueces siguen liberando culpables mientras inocentes continúan penando en las cárceles.
“La sociedad de hoy parece indiferente a si el reo es culpable o inocente y prefiere la acción del administrador infiel que hace amigos con el fruto de sus delitos”, señaló. El padre Moreno Santana planteó que muchas veces los medios de comunicación callan, tergiversan y en ocasiones mienten impenitentemente.




