Mientras que la Cumbre organizada por el presidente Leonel Fernández en el país, con el conjunto de “las Fuerzas Vivas”, anda por una “primera fase”, que algunos medios califican con una culminación de “acuerdos y éxitos”, a través de “decenas de consensos” entre sus participantes, este fin de semana la Policía debió afrontar una serie de actos de violencia en los cuales, tal y como reflejan los datos ofrecidos por la institución, la mayoría de los que delinquen son jóvenes.
Según ha informado la secretaría de Interior y Policía, el período de renovación de las licencias para portar armas de fuego venció este último viernes y aún restan por legalizar unas 62 mil.
Las noticias y resúmenes policiales muestran que la mayor parte de los actos vandálicos se producen con armas de fuego.
Los múltiples diálogos y acuerdos asumidos por quienes participan en las mesas de trabajo de la Cumbre, están marcados por el sello del compromiso del gobierno, con la recomendación de llevar “a un nivel operativo” su estricto cumplimiento.
La necesidad de modificar el Código Procesal Penal se impone ante las circunstancias que vive la nación, al igual que el requerimiento de aumentar los fondos dirigidos a la Policía Nacional y otras entidades que se ocupan de la seguridad nacional. De esto también trata la Cumbre.
Sin embargo, aún cuando sea la crisis económica el principal elemento motor de esta cita, los temas son más abarcadores y claro que nada excluyentes: Economía y competitividad, Política social y empleo, Electricidad e Hidrocarburos, Consolidación Constitucional, Desarrollo territorial, Medio Ambiente, Migración y frontera y Seguridad ciudadana.
Observándolos cada uno de estos temas, detalladamente, la pregunta es, ¿en cuál de todos ellos tenemos más crisis en el país?
Aún cuando las respuestas no pueden aflorar de inmediato, y se hable de “alcances, costos, procedimientos de ejecución, entidades involucradas y compromisos que deberían asumir los distintos actores”, la compleja situación actual, en nuestro pequeño mundo, hace que las inquietudes no desaparezcan ni por instantes, y si bien no puede perderse la fe en el futuro, las incertidumbres colman a dominicanas y dominicanos.
Ojalá un brusco jirón transforme estas neblinosas realidades.




