Estos días han estado calientes en República Dominicana, no solo por las altas temperaturas registradas que producen ese sofocante calor, acompañado, además, por el llamado «polvo del Sahara» que tiñe de brumas el azul cielo del país e influye en el clima de América del norte y el Caribe de una manera que no se sabía hasta ahora; han sido también los incendios forestales, principal amenaza para los bosques de, así como para la fauna y la flora endémicas.
Si bien se investiga si fueron intencionales o no estos siniestros y Medio Ambiente informó que trece personas habían sido apresadas, acusadas de provocarlos en zonas boscosas de Constanza y otras regiones del país, la realidad es que las consecuencias son harto conocidas y se sabe que pasarán décadas para que la nación vuelva a recuperar esta vegetación que salva la existencia humana desde muchos puntos de vista.
Habría que ver desde 2011, declarado “Año Internacional de los Bosques”, cuando el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizó el estudio de Actualización de la Cobertura Boscosa, qué situación se enfrenta ahora, cuatro años más tarde, sobre todo si se tienen en cuenta los fuegos que han afectado las áreas protegidas.
República Dominicana sufre la quema de miles de hectáreas de bosque húmedo tropical, que significa pérdidas de millones de pesos y más. Expertos han calculado que cada año se reduce a cenizas una superficie equivalente a la mitad de China, mundialmente, y como consecuencia de estos incendios destructores, desaparecen plantas y animales; se contaminan los ríos, el aire y desaparecen especies; a la vez que se desbalancean los ecosistemas y se arriesga la salud humana”, sin dejar de mencionar cómo se degradan servicios como el agua potable y el carbono forestal, se pierden las cosechas y se destruyen hogares.
Sí, el costo es demasiado, tanto para la naturaleza como para la sociedad.




