Santo Domingo, R.D.– Hace exactamente 28 años, el 22 de septiembre de 1998, República Dominicana recibió el impacto de uno de los huracanes más devastadores de su historia reciente: Georges, un poderoso ciclón que dejó una estela de muerte, destrucción, inundaciones, comunidades incomunicadas y enormes pérdidas económicas y agrícolas.
El paso de Georges por el territorio dominicano cambió la vida de miles de familias. Más de 185,000 personas quedaron sin hogar y alrededor de 100,000 permanecieron en refugios durante meses, mientras amplias zonas del país sufrían interrupciones de los servicios de agua y electricidad.
Las lluvias torrenciales provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra, mientras los fuertes vientos derribaron viviendas, árboles, postes del tendido eléctrico y otras infraestructuras. Carreteras y puentes fueron arrastrados por las aguas y numerosas comunidades quedaron aisladas.
El impacto fue particularmente severo en La Romana, San Pedro de Macorís, Santo Domingo, San Juan, Bahoruco y Barahona, aunque los efectos del huracán se extendieron por amplias zonas del país.
Un golpe devastador para la agricultura
Uno de los sectores más afectados fue la agricultura.
Las evaluaciones realizadas después del desastre establecieron que aproximadamente el 90 % de los cultivos alimentarios y de exportación sufrió daños en diferentes grados. Cerca de 190,000 hectáreas de cultivos alimentarios resultaron severamente afectadas, incluyendo arroz, plátanos, bananos, ñame, batata y yuca.
Las pérdidas fueron especialmente sensibles porque el país todavía arrastraba los efectos de la sequía registrada en 1997.
También resultaron seriamente golpeadas las plantaciones de exportación, entre ellas el tabaco y la caña de azúcar. Las evaluaciones posteriores señalaron que alrededor del 90 % de las plantaciones azucareras sufrió daños graves.
La combinación de las inundaciones, la pérdida de cosechas y los daños a la infraestructura agrícola representó un fuerte golpe para la producción y el abastecimiento nacional.
Georges llegó a La Española como un poderoso huracán
Georges se originó a partir de una onda tropical que salió de las costas de África el 13 de septiembre de 1998. Dos días después fue clasificado como depresión tropical y posteriormente comenzó un proceso de rápida intensificación.
El sistema se convirtió en huracán el 17 de septiembre y alcanzó su máxima intensidad el 19 de septiembre, cuando llegó a la categoría 4, con vientos máximos sostenidos de aproximadamente 250 kilómetros por hora y una presión mínima cercana a 937 milibares.
Sin embargo, antes de alcanzar Puerto Rico y La Española, Georges comenzó a debilitarse. Aun así, mantuvo una enorme capacidad destructiva.
El huracán tocó tierra en Puerto Rico el 21 de septiembre como un huracán de categoría 3 y posteriormente avanzó hacia La Española. La documentación histórica de NOAA confirma que el 22 de septiembre Georges se encontraba sobre La Española, mientras los equipos de reconocimiento meteorológico seguían de cerca su evolución.
16 horas de destrucción
En República Dominicana, Georges produjo durante horas una combinación peligrosa de vientos huracanados, lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra.
Un informe de reconstrucción de NOAA describe el impacto del huracán sobre el país como un episodio de aproximadamente 16 horas de lluvias y vientos destructivos, con precipitaciones que afectaron cerca del 70 % del territorio y provocaron inundaciones y deslizamientos, particularmente en las zonas montañosas.
El desastre tuvo además una dimensión sanitaria. Las autoridades dominicanas advertían entonces sobre el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, debido a la proliferación de criaderos en las extensas zonas inundadas, incluyendo preocupación por malaria y dengue.
Una tragedia que trascendió las fronteras
Georges no fue únicamente una tragedia dominicana. El huracán atravesó buena parte del Caribe y posteriormente llegó a Estados Unidos.
Su trayectoria incluyó impactos en Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Cuba y Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los ciclones con mayor número de territorios afectados durante aquella temporada.
En Puerto Rico, más de 72,000 viviendas resultaron dañadas, unas 28,000 de ellas completamente destruidas, mientras más de 26,000 personas buscaron refugio.
En Haití, las autoridades reportaron más de 167,000 personas sin hogar. Cuba también sufrió importantes daños en viviendas, infraestructura y agricultura.
En Estados Unidos, Georges dejó daños importantes en los Cayos de Florida y posteriormente en la costa del Golfo. El Centro Nacional de Huracanes estimó los daños totales asociados al huracán en aproximadamente US$5,900 millones.
Más de 600 muertos en todo el recorrido
El saldo humano de Georges fue igualmente devastador. Más de 600 personas murieron durante el recorrido del huracán, con la mayor concentración de víctimas en La Española.
En República Dominicana, diferentes evaluaciones históricas sitúan el número de fallecidos por encima de 200, convirtiendo al país en uno de los territorios con mayores pérdidas humanas provocadas por el ciclón.
La magnitud de la tragedia convirtió a Georges en uno de los fenómenos meteorológicos más recordados por varias generaciones de dominicanos.
Un recuerdo que permanece 28 años después
A 28 años de aquel 22 de septiembre, el nombre Georges continúa asociado en República Dominicana con inundaciones, comunidades aisladas, familias desplazadas, pérdidas agrícolas y una infraestructura nacional severamente golpeada.
El huracán dejó además una lección sobre la vulnerabilidad del país frente a los fenómenos atmosféricos extremos y sobre el impacto que puede producir un ciclón cuando convergen lluvias intensas, vientos fuertes, terrenos montañosos, ríos desbordados y comunidades expuestas.
Georges siguió su trayectoria hacia Cuba, los Cayos de Florida y el Golfo de México, hasta tocar tierra por última vez cerca de Biloxi, Mississippi, el 28 de septiembre de 1998. Finalmente se disipó el 1 de octubre cerca de la frontera entre Florida y Georgia.
Pero para República Dominicana, la fecha que permanece grabada en la memoria colectiva es otra: 22 de septiembre de 1998, el día en que Georges golpeó La Española y dejó una de las mayores cicatrices meteorológicas de finales del siglo XX.
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