Microsoft está reduciendo de manera significativa su presencia en China, un mercado por el que apostó durante más de tres décadas y donde llegó a cultivar una de las relaciones más estrechas entre una tecnológica estadounidense y el Gobierno de Pekín. El giro ocurre en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, las restricciones tecnológicas y una apuesta cada vez mayor de Pekín por productos desarrollados dentro del país.
En los últimos cinco años, al menos 15 sucursales y empresas conjuntas de Microsoft en China han cerrado, según documentos corporativos revisados por Reuters. Fuentes de la compañía describieron el proceso como una estrategia de repliegue, aunque la empresa mantiene operaciones en el país y asegura que actualmente no contempla una salida total.
El cambio supone un contraste con la postura que Microsoft mantuvo durante años. En 2010, cuando Google decidió retirarse parcialmente del mercado chino debido a preocupaciones por la censura y los ciberataques, Bill Gates y el entonces director ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, cuestionaron esa decisión. Microsoft optó entonces por permanecer y fortalecer sus vínculos con las autoridades chinas.
Te puede interesar: Microsoft presenta Maia 200 como competencia de los chips de IA de Google y Amazon
Esa apuesta llegó al punto de que Microsoft consideró en 2023 abandonar completamente el mercado, luego de que algunos ejecutivos concluyeran que el riesgo geopolítico era demasiado elevado en comparación con los beneficios económicos obtenidos. La idea finalmente fue descartada. China representaba apenas el 1.5 % de los ingresos globales de Microsoft en 2024, según datos de la propia empresa citados por Reuters.
Detrás del repliegue está el deterioro de las relaciones entre Washington y Pekín. Desde 2017, las autoridades chinas han impulsado con mayor fuerza el uso de software y tecnología desarrollados localmente, mientras que Estados Unidos ha endurecido sus controles a la exportación de chips, inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas. Ambas dinámicas han limitado las posibilidades de crecimiento de negocios estratégicos para Microsoft, como la nube y la inteligencia artificial.
Las dificultades también se han hecho visibles en el sector público chino. Microsoft desarrolló incluso una versión especial de su sistema operativo, denominada Windows 10 China Government Edition, negociada entre el presidente ejecutivo Satya Nadella y funcionarios chinos. Sin embargo, el producto no logró alcanzar el nivel de adopción esperado.
Una revisión de seis guías de contratación pública tecnológica publicadas por el Gobierno chino entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 encontró que cinco no recomendaban productos de Microsoft. La restante permitía Windows 10 China Government Edition, pero sujeto a requisitos adicionales de gestión.
A pesar del retroceso, Microsoft todavía encuentra razones para permanecer en China. Una de ellas es el negocio que mantiene con grandes compañías chinas que operan fuera del país. Empresas como ByteDance, propietaria de TikTok, y Shein utilizan servicios de Azure para gestionar parte de sus operaciones internacionales y cumplir con regulaciones extranjeras.
Esta actividad se ha convertido en una de las principales oportunidades para Microsoft vinculadas con China, aunque las ventas continúan siendo relativamente pequeñas dentro del negocio global de la tecnológica. La compañía también ofrece a clientes empresariales chinos acceso mediante Azure a modelos occidentales de inteligencia artificial que no operan directamente en territorio chino.
Otro factor que frena una retirada definitiva es el talento tecnológico chino. Desde la década de 1990, Microsoft ha invertido en investigación y formación de ingenieros en el país. Su laboratorio Microsoft Research China, actualmente Microsoft Research Asia, se convirtió en una cantera de especialistas que posteriormente ocuparon puestos relevantes en compañías como SenseTime y DeepSeek.
Sin embargo, las restricciones estadounidenses sobre chips y tecnologías avanzadas también han comenzado a afectar esas operaciones. Microsoft consideró cerrar su laboratorio de investigación, pero finalmente optó por trasladar parte de sus actividades y abrir centros en Vancouver, Singapur y Tokio.
En 2024, la compañía ofreció a unos 1,000 ingenieros la posibilidad de trasladarse a Estados Unidos y otros países occidentales, pero solo alrededor de un tercio aceptó la propuesta, de acuerdo con las fuentes consultadas. Muchos profesionales optaron por permanecer en China y trasladarse a universidades o empresas tecnológicas locales.
El giro de Microsoft forma parte de una tendencia más amplia entre las grandes tecnológicas estadounidenses, que están revisando su exposición al mercado chino ante el aumento de las tensiones comerciales, regulatorias y geopolíticas. En abril de 2025, por ejemplo, la empresa conjunta Wicresoft, vinculada a Microsoft, anunció el cierre de sus operaciones en China, una medida que afectó a cerca de 2,000 trabajadores.
Microsoft insiste, sin embargo, en que no está abandonando China. La empresa sostiene que continúa comprometida con el mercado y atribuye los cambios en sus operaciones a la competencia, las regulaciones y la evolución tecnológica.
Lo que sí parece haber terminado es la estrategia de expansión que caracterizó durante décadas su relación con el gigante asiático. Microsoft seguirá en China, pero con una presencia más pequeña, selectiva y enfocada en negocios que justifiquen los crecientes riesgos de operar en medio de la rivalidad entre Washington y Pekín.
Related Posts
- Keiko asumirá la Presidencia de Perú con promesas de seguridad y bajo la mirada de EE. UU. y China
Lima, Perú.– Keiko Fujimori asumirá este 28 de julio la Presidencia de Perú, marcando el…




