Regresaron los cacerolazos por descontento de la población con el gobierno

El pago con los con la misma moneda el partido de gobierno en su momento promociono los cacerolazos que regresaron , por segundo día consecutivo en distintos sectores del Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional.

Desde balcones, galerías y ventanas comenzó a escucharse el sonido metálico de ollas, calderos y tapas golpeadas con cucharas. En cuestión de minutos, el cacerolazo resonó en Bella Vista, Naco, Arroyo Hondo, El Renacimiento, Herrera y Evaristo Morales.

Quienes protestan desde sus hogares para expresar su rechazo al alto costo de la vida, el incremento de los combustibles, la presión tributaria, denuncias de presuntos abusos policiales y el proyecto de ley sobre libertad de expresión que sus críticos han bautizado como la “ley mordaza”.

Para muchos dominicanos la escena resultó familiar. No es la primera vez que las ollas se convertían en un instrumento de protesta. El país ya ha vivido manifestaciones similares, pero esta nueva convocatoria confirmó que el cacerolazo dejó de ser una reacción aislada para consolidarse como una de las expresiones de protesta ciudadana más visibles de los últimos años.

Aunque hoy forma parte del panorama político y social dominicano, el cacerolazo no nació en República Dominicana. Esta modalidad de protesta tiene antecedentes en varios países de América Latina, donde durante décadas fue utilizada por ciudadanos para expresar inconformidad frente a crisis políticas, económicas o sociales.

Su característica principal es la sencillez: cualquier persona puede participar desde su casa golpeando utensilios de cocina, sin necesidad de integrarse a una marcha o concentración en las vías públicas.

Compartir esta publicación:

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Pinterest

Regresaron los cacerolazos por descontento de la población con el gobierno