Lima, Perú.– La campaña presidencial peruana entra en sus horas decisivas con la mirada puesta en los dos candidatos que se disputarán este domingo 7 de junio la Presidencia de la República: la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, representantes de dos proyectos políticos antagónicos que han polarizado el escenario electoral.
La contienda enfrenta a Fujimori, heredera política del expresidente Alberto Fujimori, con Sánchez, exministro y principal aliado del encarcelado expresidente Pedro Castillo, en una elección que muchos analistas consideran un nuevo capítulo de la confrontación entre el fujimorismo y las fuerzas políticas que respaldan al exmandatario destituido en 2022.
Roberto Sánchez, de 57 años, llega a la segunda vuelta como el candidato que busca capitalizar el respaldo de los sectores populares que consideran a Castillo una víctima de las élites políticas y económicas. Psicólogo de profesión y con una amplia trayectoria en la administración pública y la política local, Sánchez fue el único ministro que permaneció durante todo el gobierno de Castillo, desempeñándose como titular de Comercio Exterior y Turismo.
Tras la destitución y encarcelamiento del exgobernante por su fallido intento de disolver el Congreso, Sánchez se convirtió en uno de sus principales defensores y asumió el liderazgo político de un sector que exige su liberación y promueve una nueva Constitución. Su candidatura también ha incorporado a familiares de Castillo y a sectores vinculados al movimiento etnocacerista liderado por Antauro Humala, una alianza que ha generado controversia debido a las posiciones radicales del exmilitar.
Aunque ha tomado distancia de algunas de las propuestas más extremas de sus aliados, Sánchez mantiene como ejes de campaña la reforma constitucional, una mayor participación del Estado en la gestión de recursos estratégicos y la revisión de acuerdos económicos considerados desfavorables para el país.
En la otra acera política se encuentra Keiko Fujimori, quien a sus 51 años intenta alcanzar la Presidencia por cuarta ocasión, luego de haber perdido en las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021. La líder de Fuerza Popular busca convertirse en la primera mujer elegida presidenta de Perú mediante voto popular.
La candidata llega a esta nueva cita electoral reivindicando el legado de su padre, fallecido en 2024, y defendiendo una propuesta basada en el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, la estabilidad económica y una política de “mano dura” frente a la delincuencia y la crisis institucional.
Fujimori sostiene que representa una versión renovada del movimiento fundado por su padre, conocida por algunos sectores como el “fujimorismo 2.0”, aunque mantiene en su entorno a figuras históricas de ese espacio político. Asimismo, rechaza las acusaciones de haber contribuido a la inestabilidad política que ha caracterizado a Perú durante la última década.
Con estudios de Administración de Empresas en Estados Unidos y una trayectoria política que comenzó cuando asumió el papel de primera dama a los 19 años tras el divorcio de sus padres, Keiko ha sido una de las figuras más influyentes de la política peruana en las últimas dos décadas.
La elección de este domingo enfrenta, por tanto, dos proyectos claramente diferenciados: uno que busca dar continuidad al legado político de Pedro Castillo y otro que aspira a devolver al poder al fujimorismo a través de una nueva generación de liderazgo.
En un país marcado por la inestabilidad política, la fragmentación social y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones, el resultado de la segunda vuelta definirá no solo quién ocupará la Presidencia durante los próximos años, sino también el rumbo político que seguirá Perú en una etapa crucial de su historia reciente.




