Santo Domingo.– El auge de las cirugías estéticas en República Dominicana ha venido acompañado de una peligrosa realidad que mantiene alarmadas a pacientes, familiares y sectores médicos: personas sin licencia para operar, sin especialidad en cirugía plástica y clínicas sin espacios adecuados, continúan realizando procedimientos quirúrgicos que han dejado mujeres fallecidas, lesionadas y, en muchos casos, desfiguradas.
Especialistas del sector salud advierten que el país enfrenta un serio problema de intrusismo médico, donde profesionales de otras áreas, así como extranjeros sin la debida acreditación, utilizan quirófanos privados para realizar intervenciones de alto riesgo sin contar con la preparación necesaria.
La situación ha generado preocupación por la presencia de médicos extranjeros, especialmente venezolanos, que presuntamente operan en asociación con médicos dominicanos, utilizando licencias, firmas y espacios clínicos para practicar cirugías estéticas fuera del marco legal y sanitario establecido por las autoridades dominicanas.
Un negocio peligroso
El crecimiento del turismo estético y la alta demanda de procedimientos como liposucciones, abdominoplastias, rinoplastias y aumento de glúteos, han convertido el mercado de la cirugía plástica en un negocio multimillonario y muy peligroso.
Sin embargo, detrás de promociones atractivas y ofertas “económicas”, muchas pacientes terminan exponiendo sus vidas en centros improvisados, sin equipos de emergencia, sin unidades de cuidados intensivos y sin médicos certificados.
El propio Ministerio de Salud Pública informó recientemente que desde 2024 hasta abril de 2026 fueron clausurados 501 centros de salud y estética por violaciones a las normas sanitarias, incluyendo establecimientos que operaban sin licencia o con permisos vencidos.
Las autoridades han reconocido que muchos de estos lugares realizaban procedimientos quirúrgicos sin cumplir los requisitos mínimos de seguridad.
Muertes recientes estremecen al país
Los casos de fallecimientos relacionados con cirugías estéticas continúan generando indignación.
Entre los más recientes figura el de Angélica Geraldín Hernández, de 32 años, quien murió tras someterse a una cirugía estética en un centro de Santiago que posteriormente fue clausurado por las autoridades. Investigaciones preliminares indicaron que el establecimiento no contaba con las habilitaciones requeridas ni con equipos adecuados para responder ante emergencias.
Otro caso que provocó gran impacto fue el de la joven Anyelis Meliza Sánchez, fallecida luego de una intervención estética. El médico involucrado ya había sido condenado anteriormente por la muerte de otra paciente ocurrida en 2020.
De acuerdo con reportes oficiales, en 2025 murieron tres pacientes vinculadas a procedimientos estéticos y en lo que va de 2026 ya se habían registrado al menos dos fallecimientos adicionales.
Además, estudios internacionales han colocado a República Dominicana bajo observación por el número de muertes relacionadas con turismo médico y cirugías estéticas. Un informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) documentó 93 muertes de ciudadanos estadounidenses en territorio dominicano tras someterse a procedimientos cosméticos entre 2009 y 2022.
“Entré para mejorar mi nariz y salí desfigurada”
Una joven dominicana, de 27 años, cuyo nombre omitimos por petición de la paciente, narró el drama que vivió tras acudir a un centro en Santo Domingo para realizarse una rinoplastia.
Según relata, encontró al supuesto especialista a través de redes sociales, donde promocionaba resultados “perfectos”, con precios muy por debajo del mercado.
“Me aseguraron que era un experto. Vi fotos, testimonios y me convencieron. Después de la cirugía empecé a sentir dolores, dificultad para respirar y mi nariz comenzó a deformarse”, explicó.
La joven asegura que el médico nunca mostró certificaciones oficiales ni explicó los riesgos reales del procedimiento.
“Cuando fui a reclamar, me bloquearon. Mi rostro quedó deformado, tuve depresión y todavía necesito otra cirugía reconstructiva. Mi vida cambió por completo”, expresó entre lágrimas.
Casos como este son cada vez más frecuentes, según abogados y especialistas consultados, quienes afirman que muchas víctimas prefieren guardar silencio por vergüenza o temor a procesos judiciales costosos.
Médicos sin especialidad y quirófanos clandestinos
Sociedades médicas han denunciado que algunos profesionales ejercen cirugías plásticas sin haber realizado la especialidad correspondiente, poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
También alertan sobre extranjeros que llegan al país sin homologar títulos ni obtener los permisos legales necesarios, pero aun así participan en procedimientos quirúrgicos mediante acuerdos informales con clínicas privadas o médicos locales.
El problema se agrava por la publicidad engañosa en redes sociales, donde supuestos especialistas muestran resultados manipulados para captar pacientes.
Expertos recuerdan que una cirugía plástica no es un procedimiento sencillo ni meramente estético: implica anestesia, riesgos cardiovasculares, infecciones, embolias y otras posibles complicaciones fatales.
Llamado urgente al Ministerio de Salud
Ante el aumento de denuncias y muertes, distintos sectores exigen una intervención más contundente del Ministerio de Salud Pública y de la Procuraduría General de la República.
Entre las medidas solicitadas figuran:
1. Legislar para que los cirujanos plásticos estén obligados por ley a utilizar guía por ultrasonido en tiempo real cuando se realice una transferencia de grasa glútea (conocida como levantamiento de glúteos brasileño o BBL).
2. Mayor fiscalización de clínicas y centros estéticos.
3. Publicación de un registro oficial actualizado de médicos autorizados y certificados.
4. Sanciones penales más severas contra quienes ejerzan ilegalmente.
5. Cierre definitivo de centros clandestinos.
6. Supervisión estricta a médicos extranjeros que operan en el país.
7. Control de publicidad engañosa en redes sociales.
También hacemos un llamado a las pacientes a investigar si el médico tratante está avalado por las autoridades sanitarias del país y por las sociedades especializadas correspondientes.
El llamado es claro: la búsqueda de belleza no puede terminar en tragedia.
República Dominicana se ha convertido en uno de los principales destinos de cirugía estética del Caribe, pero especialistas advierten que, sin controles rigurosos, la industria podría seguir acumulando víctimas y dejando familias destruidas por negligencia, ambición económica e irresponsabilidad médica.




