Más allá del protagonismo: respeto a la verdad institucional

“Cuando el relato oficial omite la verdad operativa”
Homero Luis Lajara Solá

La DNCD informa de un operativo conjunto con otros organismos. Sin embargo, conviene precisar —porque la verdad operativa no admite omisiones— que la Armada participó con sus guardacostas, lanchas interceptoras y comandos anfibios, ejecutando la fase táctica que hace posible el resultado.

Cuando la inteligencia proviene de agencias como la DEA, y la interdicción en el mar la realiza la Armada, lo correcto es que el relato refleje esa secuencia con rigor. No hacerlo, y limitarse al recurrente copiar y pegar, rompe la lógica de los hechos y desdibuja responsabilidades que son, además, legales.

La DNCD puede coordinar, pero cuando se emplean medios navales en operaciones reales, la conducción táctica y el riesgo recaen en la Armada. Eso no es una opinión: es doctrina, tradición y marco jurídico.

Llama la atención que, una vez más, prevalezca una visión mezquina de lo institucional. No se trata de protagonismo, sino de respeto a la verdad y a quienes ponen los medios, el conocimiento y el cuerpo en el teatro de operaciones.

El éxito en la función pública no consiste en la permanencia en el cargo, sino en dejar instituciones más sólidas, más respetadas y mejor articuladas que como se encontraron. Es ahí donde se mide el carácter, la dignidad y el legado frente a las generaciones que observan.

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