EE.UU .Al anunciar el bloqueo total de Estados Unidos a los puertos iraníes, el presidente Donald Trump adoptó un enfoque drásticamente nuevo para intentar obtener lo que desea desde hace semanas: abrir el estrecho de Ormuz al tráfico mundial.
El presidente parece esperar que el bloqueo ejerza una nueva presión sobre Irán después de que las conversaciones directas entre funcionarios estadounidenses e iraníes en Pakistán durante el fin de semana no lograran poner fin a la guerra, y sugirió que otros países se unieran al esfuerzo.
Pero el lunes hubo pocos voluntarios, y solo el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, apoyó públicamente la idea.
El bloqueo propuesto por Trump es “un sinsentido”, dijo la ministra de Defensa de España, Margarita Robles, en una entrevista televisada el lunes. “Desde que empezó esta guerra, todo es, podemos decir, un sinsentido”, dijo. “Es un episodio más de toda esta deriva a la que se nos ha metido, se nos ha querido meter, al mundo entero”.
Los expertos dijeron que dudaban de que el bloqueo ayudara a Trump a obtener un final que pudiera vender como una victoria estadounidense.
“Te ahorraré el periodo de espera: Irán no va a capitular”, dijo Danny Citrinowicz, investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, quien estudia a Irán y a sus representantes. “Este régimen cree que el daño que sufrirá con este acto será mayor para Estados Unidos y la economía internacional que para Irán”.
La imposición de un bloqueo entrañaba riesgos para Estados Unidos, dijo. Podría aumentar aún más los precios del petróleo, agravando el lastre para la economía mundial.
La intercepción estadounidense de barcos pertenecientes, por ejemplo, a India o China podría provocar enfrentamientos diplomáticos. También pondría a los barcos estadounidenses a distancia de alcance de los misiles y drones de Irán, lo que pondría en peligro al personal militar estadounidense.



