Las AFP no aseguran pensiones justas, pero ganaron RD$5,933 millones

En 2025 consumieron RD$7,198 millones en gastos internos, sumando un costo social de RD$13,132, con una rentabilidad financiera de 24.9%. Del 2004 al 2025 el costo social de las AFP fue de RD$126,489 millones

La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, su Instituto de Investigación Socioeconómica (INISE), la Fundación Juan Bosch y el Proyecto + Derechos, junto a la Coalición por la Seguridad Social Digna presentaron este miércoles una nueva edición del informe Radiografía de la Seguridad Social, abordando los Resultados y Costo Social de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en 2025.

Este informe resalta cómo mientras los cotizantes tendrán pensiones inciertas y que no superarán en promedio el 30% de sus ingresos laborales, y se drenan enormes cantidades de recursos que deberían financiar a la seguridad social, las AFP obtienen beneficios sustanciales y acumulan rentas crecientes y envidiables por el propio sector financiero, invirtiendo en actividades de limitado impacto productivo, el endeudamiento público y proyectos y empresas que con esto resuelven problemas financieros y, como se ha visto en el caso de César Iglesias y otros anteriores, terminan representando pérdidas para los cotizantes.

El análisis muestra que, tras la aprobación de la Ley No. 13-20, los ingresos operacionales de las AFP quedaron blindados contra las fluctuaciones del mercado financiero y estos ingresos han aumentado anualmente alcanzando en 2025 los RD$11,562.2 millones.

De igual manera, las utilidades de las AFP también han mantenido una trayectoria ascendente, pasando de RD$4,387.3 millones en 2020 a RD$5,933.8 millones en 2025, con un crecimiento promedio anual de 6.2 %, casi el triple del crecimiento de la economía dominicana.

Así las cosas, mientras los cotizantes ven un rendimiento real de 4.4% en sus fondos, la rentabilidad de las AFP es impresionante: Una rentabilidad financiera (ROE) de 24.9%, frente a 17.7% de los bancos comerciales, y una rentabilidad económica (ROA) de 19.9% frente a 2.3% de los bancos.

Por su parte, de forma impactante y sin explicación, los gastos de funcionamiento (que se pagan de los propios fondos administrados) aumentaron con aún mayor rapidez, a una tasa promedio anual de 13.7 % entre 2020 y 2025, alcanzaron los RD$7,198.4 millones en 2025, superando por mucho a las ganancias.

La suma de utilidades y gastos de funcionamiento implica un costo social anual de las AFP que ascendió en 2025 a RD$13,132.1 millones. Desde la creación del sistema, el costo social acumulado alcanza RD$126,489.1 millones, y eso sin contar los intereses perdidos por los cotizantes en inversiones que representan pérdidas.

Estos son recursos absorbidos por las AFP, que reflejan su comportamiento totalmente ineficiente y con una regulación absolutamente a conveniencia. Son montos que deberían orientarse a pensiones, servicios sociales, y desarrollo nacional y se pierden en el beneficio empresarial. A modo de ejemplo, el alto costo social de las AFP equivale a más de diez años de pensiones solidarias para al menos 2000 personas; a 31 veces el presupuesto del servicio del 911; y es el doble del presupuesto del Servicio Nacional de Salud y del Seguro Nacional de Salud.

Por otro lado, aunque la Ley (87-01) en su artículo 96 es clara en que se debe priorizar las actividades productivas y que generan empleo, más del 80 % de los fondos de pensiones se concentran en el flujo circular de la deuda pública, en el cual los propios cotizantes ponen el capital y luego pagan la deuda a través de impuestos, y en instrumentos financieros vinculados a grandes grupos económicos, como salvatajes de deuda comprando acciones o colocando recursos en fideicomisos, fondos de inversión, intermediación financiera, construcción de plazas y edificios corporativos. Asimismo, se financian proyectos en sectores como turismo y generación eléctrica, que ya gozan de sólidas ganancias y amplios privilegios fiscales.

El caso de la compra masiva de acciones de la firma César Iglesias en 2023, que consiste un salvataje ante los vencimientos de deuda con un importante grupo financiero, y tres años después en marzo de 2026 dichas acciones se vendían hasta en un 47% menos de su valor original, refleja fielmente un circuito de inversiones altamente rentables para las AFP que superan por mucho a las del sector bancario, muy convenientes para actores privados selectos, socializando las pérdidas en los cotizantes, cuyos fondos tienen una rentabilidad real entorno al 5% y lograrán pensiones que, en promedio, no superarán el 30% de sus ingresos laborales.

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