La hipocresía al más alto nivel en los funerales de políticos

Rose, coffin and funeral at cemetery outdoor at burial ceremony of family together at grave. Death, grief and flower on casket at graveyard for people mourning loss of life at floral farewell event.

Los funerales de políticos, empresarios y otras personas de la vida pública, se han convertido en un espacio donde funcionarios gubernamentales, legisladores de distintas bancadas y hombres de negocios, acuden a hablar mentiras y a hacer bromas, entre risas, abrazos, gestos inadecuados y falta de empatía, demostrando que la hipocresía está por encima del dolor de los familiares y los verdaderos amigos y compañeros del fenecido.

Se aglomeran es las esquinas de las funerarias y solo se escuchan las carcajadas, como si estuviesen en un espectáculo de humor. Allí, también se va a realizar acuerdos políticos y buscar llegarles a los funcionarios, para agenciarse contratos en el Estado. Hallar a los incumbentes en esos espacios es más viable, para estos sin alma, que pedir una cita en un ministerio o dirección, irrespetando la solemnidad que debe hacer en un velatorio.

Traemos este tema a colación por el reciente fallecimiento del ingeniero Ramón Alburquerque, expresidente del Senado, que vivió dignamente y murió lleno de deudas, cuyos restos fueron velados en la funeraria Jardín Memorial, de la 27 de Febrero, donde muchos acudieron a “hacer de todo”, menos a rendir honores al fallecido dirigente político.

“Ahora Ramón era el mejor, pero olvidaron se han pasado los últimos cinco años maltratándolo, pisoteándolo. Ahora dicen que le ofrecieron cargos, que era asesor, que fue el mejor senador y que estaban pendientes a su salud, como si la gente fuera idiota”, escribió una fuente a DominicanosHoy.com.

En vez de rendir tributo a su trayectoria, su vocación de servicio, su ética y su sólida formación intelectual, sigue contando la fuente, muchos de los que acudieron, no todos, pasaban por el frente del ataúd y ni siquiera miraban el cuerpo sin vida de uno de los hombres más pulcros que ha nacido en República Dominicana y los hechos así lo confirman.

Mientras unos se ríen y otros conversan en secreto, los de la otra esquina se muestran inquietos por saber de qué están hablando y enterarse si les afecta sus intereses; nadie se acuerda de quién está metido en la caja.

Durante todo el tiempo que Ramón Alburquerque estuvo ingresado, tanto en Estados Unidos, como en el país, solo un dirigente político estuvo atento y dio seguimiento a su evolución, los demás iban a buscar cámaras y ha hablar disparates.

La muerte del dirigente debe generar pesar en el ámbito político y social, donde deberá ser recordado por su firmeza, su vocación de servicio y sus aportes a la vida democrática dominicana.

Ramón Albuquerque, fue un verdadero ejemplo; su vida solo puede ser comparada con la del líder histórico José Francisco Peña Gómez; la historia así lo recordará. Por eso es por lo que duele tanto ver a estos hipócritas desfilar frente al féretro de este gran hombre y a los segundos estar haciendo chistes y buscando acuerdos. “Dios mío, así no…coño que pena y vergüenza me da”.

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