¿Fin del chavismo? Casi 27 años de un régimen «autócrata cerrado»

El chavismo gobernó Venezuela desde el 2 de febrero de 1999, cuando un joven militar llamado Hugo Chávez asumió la Presidencia, lo que significó más de 26 años ininterrumpidos, incluyendo la continuidad de Nicolás Maduro, quien asumió tras su muerte y siguió en el poder, extendiendo la era chavista en Venezuela hasta hoy, 3 de enero de 2026, cuando fue derrocado por los Estados Unidos.

Como si se tratase de un trono, Nicolás Maduro tomó el relevo y, en enero de 2025, juró para un nuevo período, consolidando más de dos décadas y media de gobierno chavista, tras unas elecciones que a toda vista fueron fraudulentas.

A fecha de enero de 2026, el chavismo sumaba casi 27 años gobernando en Venezuela de manera ininterrumpida. El movimiento, autodenominado Revolución Bolivariana, ha sido liderado por dos figuras principales:

Hugo Chávez (1999–2013), que gobernó durante 14 años, hasta su fallecimiento el 5 de marzo de 2013, y Nicolás Maduro (2013–03/01/2026), quien llevó las riendas del país durante casi 13 años. El 10 de enero de 2025, Maduro prestó juramento para un tercer mandato consecutivo que se extendería hasta 2031, en medio de fuertes cuestionamientos internacionales sobre la transparencia de su reelección.

En total, desde la primera toma de posesión de Chávez en 1999 hasta el presente año 2026, el chavismo ha mantenido el control del Ejecutivo nacional durante un periodo de 26 años y 11 meses.

Evolución de la «mano dura»
Una de las características de los gobiernos chavistas fue el control institucional, logrando el desmantelamiento de la separación de poderes y la persecución política mediante la ley (inhabilitaciones y expropiaciones).

Hugo Chávez y su entonces vicepresidente Nicolás Maduro

Durante los mandatos de Chávez se utilizó un discurso agresivo para dividir a la población, pero mantenía una legitimidad electoral alta que le permitía gobernar sin necesidad de una represión física generalizada y constante.

En tanto que en la etapa de Nicolás Maduro, la represión estatal intensificada fue una de las medidas que le hizo perder popularidad; el gobierno recurrió a métodos más severos y, de acuerdo a informes internacionales recientes, la represión estatal se recrudeció tras las elecciones de 2024.

Una Misión de Determinación de los Hechos de la ONU denunció que en 2025 persistieron las torturas, desapariciones forzadas y detenciones masivas bajo el pretexto de desmantelar conspiraciones.

Analistas describieron la situación como una estabilidad lograda mediante el aislamiento de opositores y el control social absoluto, lo que algunos denominan una «paz autoritaria» o «dictadura pura y simple».

Diferencias clave en el ejercicio del poder
Chávez podía permitirse ciertos espacios de libertad (como medios independientes aunque acosados) porque ganaba elecciones regularmente; mientras que Maduro se atrincheró en el poder mediante el cerco militar y el uso de instituciones para anular cualquier competencia electoral real, especialmente visible en los cuestionados comicios de 2024 y el inicio de su tercer mandato en 2025.

En resumen, los gobiernos chavistas han sido de «mano dura» en el sentido de que han eliminado progresivamente los contrapesos democráticos, evolucionando desde un modelo populista autoritario hacia una estructura de control represivo total a partir de la crisis de 2014-2015.

En la actualidad, existe un amplio consenso entre organismos internacionales, académicos y gobiernos extranjeros en calificar al sistema político instaurado por el chavismo, especialmente bajo Nicolás Maduro, como una dictadura o un régimen autoritario, que para suerte de los venezolanos, hoy llegó a su fin.

Esta calificación se fundamenta en varios pilares observados y denunciados durante los últimos años:

1. Ausencia de Democracia Electoral
Tras las elecciones de julio de 2024 y la posterior toma de posesión de Maduro el 10 de enero de 2025 para un tercer mandato, la comunidad internacional ha reforzado esta etiqueta.

Maduro durante la toma de poseción en 2025

Investidura ilegítima: Numerosos países y organismos como la OEA (14 de sus miembros en una declaración conjunta) rechazaron la legitimidad de su mandato iniciado en 2025 por la falta de transparencia en los resultados electorales.

Imposibilidad de elegir: Analistas coinciden en que, aunque se realizan votaciones, el control total del Consejo Nacional Electoral (CNE) impide que el voto ciudadano pueda generar un cambio de gobierno.

2. Violaciones Sistemáticas de Derechos Humanos
Informes recientes de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU (presentados en septiembre y diciembre de 2025) documentan niveles de represión «sin precedentes».

Crímenes de Lesa Humanidad: Se han denunciado torturas, detenciones arbitrarias (incluyendo a más de 220 niños y adolescentes) y violencia sexual en centros de detención como parte de una estrategia para mantenerse en el poder.

Persecución Política: El uso de operativos como la «Operación Tun Tun» en 2024 y 2025 para encarcelar a disidentes y defensores de derechos humanos es una característica central del modelo.

3. Control de Poderes y Autoritarismo Judicial
Hegemonía absoluta: El chavismo ha logrado el control total de todos los hilos del Estado: el poder judicial, legislativo, electoral y militar, eliminando cualquier contrapeso institucional.

Sanciones Internacionales: Debido a la ruptura del hilo democrático, la Unión Europea prorrogó en diciembre de 2025 sus sanciones contra el gobierno venezolano hasta enero de 2027, citando el deterioro continuo del Estado de derecho.

4. Matices Académicos
Mientras que el gobierno de Hugo Chávez fue calificado por muchos politólogos como un autoritarismo competitivo (donde se abusaba del poder, pero se ganaban elecciones), el gobierno de Nicolás Maduro fue descrito como una autocracia cerrada o dictadura pura, al haber cerrado cualquier vía democrática de alternancia.

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