“Estar 2-0 contra un rival así… no me gusta nada la sensación aunque ya la haya sentido antes”, asegura el alero antes del trascendental tercer partido de la Final.
Nunca se ha remontado un 3-0 en unas Finales de la NBA, y LeBron James lo sabe. Así que los Cavaliers jugarán hoy en el primer partido en su pista, un The Q donde la presión para los Warriors será máxima, con el objetivo de anotarse un 2-1 que les devolvería de lleno a las Finales y pondría un enorme foco en el cuarto, que se jugará el viernes también en Ohio.
En 2015 y 2016, los Cavs ganaron este tercer partido, siempre en su pista. Y el año pasado se impusieron los Warriors pero después de una batalla tremenda en la que los locales estaban con un +6 a tres minutos del final. Fue el partido del majestuoso triple de Kevin Durant ante LeBron, y el que selló un 3-0 definitivo que los Warriors hicieron bueno en el quinto partido, de vuelta a la Bahía (4-1).
“Ya sé lo que es estar perdiendo 2-0. Conozco la sensación y no me gusta. No se trata de que me sienta ni un poco mejor porque ya haya estado perdiendo 2-0 antes. ¿2-0 abajo contra un equipo como el que tenemos enfrente? No hay nada en eso con lo que sentirse bien”, dice un LeBron que ya levantó esa desventaja en la final del Este ante los Celtics y que promedió más de 40 puntos, 8 rebotes y 10 asistencias en los dos partidos disputados en la Bahía. Eso sí, intento que su mensaje no sonara derrotista: “Lo que digo es que no me siento bien con cómo estamos ahora, no con los partidos que están por venir. Ya sé cómo funciona esto y alguien puede sacar solo una parte de lo que he dicho y que se tome de otra forma. No me gusta la desventaja actual, pero me gusta la oportunidad que tenemos por delante”.
Pero, ya casi una semana después del primer partido, sigue coleando el fatídico final de su equipo en el primero, en el que tuvieron a tiro sorprender a los Warriors y robar la ventaja de campo. Después del segundo apareció un vídeo con nuevas tomas de los instantes previos a la prórroga, en los que se ve a LeBron totalmente devastado tras confirmar con el cuerpo técnico que les quedaba un tiempo muerto y que no lo habían utilizado. Su equipo, acto seguido, cayó en la prórroga de forma estrepitosa: “Malditas cámaras… Me había quitado por fin el primer partido de la cabeza y me lo vais a recordar otra vez, ¿no? No sabía seguro si teníamos más tiempos muertos así que no me atrevía a pedirlo para que no me sancionaran si no nos quedaban, así que después preguntó a nuestro staff y me confirmaron que sí. La reacción a partir de ahí ya la habéis visto todos a estas alturas…”.




