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Miami derrocha optimismo para próxima campaña de la NBA

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Tras recuperarse de unos coágulos en el pulmón que pusieron en riesgo su carrera, Chris Bosh regresó como nuevo, pues metió sus primeros tres disparos y anotó 14 puntos.
 
El Miami Heat habrá perdido su lugar en la cima de la Conferencia Este a manos de los Cleveland Cavaliers de LeBron James, pero esta temporada también recobró algo importante: La esperanza de regresar a ella en un futuro cercano.
 
La ida de LeBron James a Cleveland había dejado un vacío competitivo dentro de la organización durante la campaña pasada, el cual combinado con una epidemia de lesiones resultó en que Miami contó con una marca perdedora y se ausentó de la postemporada por primera vez desde el 2008.
 
Cuando una superestrella se va de la franquicia sin dejar nada a cambio, los resultados pueden ser desastrosos: Por ejemplo, los Cavs merodearon al sótano de la Conferencia Este por cuatro años hasta que LeBron regresó, y el Orlando Magic aun no ha dado señales de vida desde que Dwight Howard se marchó en el 2012.
 
En el Heat todavía no hay garantía de nada, pero todo lo hecho durante la pretemporada hasta ahora parece indicar que Pat Riley convirtió a su franquicia en candidata al título una vez más tras apenas un año de reconstrucción.
 
Por ahora sabemos ciertas cosas puntuales sobre el equipo tras un partido de preparación y un puñado de prácticas de cara a la temporada 2015-16.
 
LO POSITIVO
El Heat posee un plantel robusto que cuenta con recambio en todas sus posiciones sin que el nivel ni la calidad de sus rotaciones decaiga estrepitosamente.
 
Su base titular es el esloveno Goran Dragic, quien se incorporó a Miami en febrero de este año y disputó apenas 26 juegos con el equipo sobre el final de la temporada pasada. Su segundo año en el Sur de la Florida le permitirá familiarizarse todavía más con sus compañeros al contar con un periodo de preparación adecuado.
 
Además, Dragic debería poder potenciar su rendimiento al no tener que lidiar con bases comoChris Paul, Stephen Curry o Tony Parker en la Conferencia Este. Este es el momento ideal para que el armador de 29 años de un salto de calidad.
 
Su relevo principal es Mario Chalmers, un tipo al que no le tiembla el pulso para tirar desde cualquier lado y que ha jugado toda su carrera con el Heat desde el 2008.
 
Chalmers no es alguien que se pueda poner al equipo al hombro, pero si es capaz de mantener al bote a flote y revivir la energía de sus compañeros cuando prevalezca el letargo en una temporada larga.
 
También se puede decir lo mismo del joven Tyler Johnson, el tercer base que dejó una buena imagen como novato y le pone ganas al asunto.
 
Dwyane Wade es el escolta titular indiscutido y máxima figura de Miami, pero también se sabe que él no ha dicho presente en 70 partidos o más desde la campaña 2010-11.
 
Wade anotó 12 puntos jugando a media máquina contra los Charlotte Hornets en el debut de la pretemporada el domingo pasado, pero lo más importante es que se lo vio sin molestias físicas evidentes.
 
Contar con el verano entero para descansar por primera vez desde aquel entonces lo ayudó mucho, pero en caso de que él se lesione Gerald Green aparece como francotirador capaz de inspirarse desde donde sea de mitad de cancha para adelante.
 
Luol Deng y el novato Justise Winslow forman una dupla de aleros que seguramente alternará la titularidad durante la temporada regular con Deng como titular desde el arranque a menos que Winslow haga algo verdaderamente impresionante entre ahora y el 28 de octubre.
 
Deng es un defensor solido que también promedió 14 puntos por partido durante la campaña pasada. Él fue a la Universidad de Duke al igual que Winslow, así que será un gran mentor para él.
 
Winslow anotó nueve puntos en 28 minutos contra Charlotte y alternó momentos brillantes como una volcada enfática en el tercer cuarto con bloopers de novato como una volcada cantada tras un balón robado que se convirtió en un tiro bloqueado por un defensor de los Hornets debido al exceso de confianza.
 
Chris Bosh regresa a la acción como ala pivot titular y le dio una alegría tremenda a toda la NBA al verse plenamente recuperado del embolismo pulmonar que lo marginó de toda la segunda mitad de la campaña pasada.
 
Bosh anotó 14 puntos y bajó siete rebotes en apenas 23 minutos de acción contra Charlotte, encestando un 54 por ciento de sus intentos. Nada mal para su primer partido en ocho meses.
 
Josh McRoberts es un jugador muy similar a él, fino pero capaz de bajar rebotes en la zona pintada mientras se convierte en un dolor de cabeza para la defensa contraria con su capacidad como tirador.
 
Él jugó apenas 17 partidos el año pasado antes de quedar marginado por lesión y quiere comprobar su valía.
 
Udonis Haslem no contará con muchos minutos como tercer ala pivot, pero sigue siendo uno de los caudillos del Heat en su duodécima temporada en la NBA, todas con el Heat. Erik Spoelstra sabe que puede contar con él y con su garra donde sea, cuando sea, como cuando él fue titular en lugar de Hassan Whiteside (lesionado) y bajó seis rebotes el domingo.
 
Whiteside es la gran incógnita, el diamante en bruto que a esta altura del año pasado ni siquiera era considerado para pasar cinco minutos en cancha por ningún equipo de la liga. Ahora él es titular indiscutido en Miami tras promediar un doble-doble (11,8 puntos y 10 rebotes) en 48 partidos la temporada pasada.
 
¿Acaso eso habrá sido un espejismo o el nacimiento del próximo gran jugador de la liga? Chris ¨Birdman¨ Andersen y Amar´e Stoudemire son dos veteranos que lo aconsejarán y relevarán cuando sea necesario.
 
Andersen es una presencia defensiva en la zona pintada, mientras que Stoudemire será un referente ofensivo cuando haya mayoría de suplentes en cancha.
 
Ambos jugaron escasos minutos contra los Hornets, pero ninguno de los dos necesita demostrar nada en la pretemporada a esta altura de sus carreras.
 
LO NEGATIVO
Lo negativo del Heat se puede centrar en una sola palabra: Triples.
 
Al ser un equipo que cuenta con mucha talla, se caracteriza más por buscar la bandeja fácil que triples en cantidad, algo que va a contramano de lo que está de moda en la NBA actualmente con los Golden State Warriors como estandarte máximo de ello.
 
Lo bueno de tener a jugadores que se especializan en tirar desde media distancia como Bosh y Stoudemire, que penetran sin miedo como Dragic y Wade o reciben un alley-oop sin pensarlo dos veces es que el alto porcentaje de efectividad se diluye cuando tu rival te cierra los caminos al aro.
 
Tanto Green como Bosh, McRoberts, Dragic, Chalmers y Deng son buenos tiradores pero ninguno de ellos es excepcional. Wade se las arregla desde larga distancia pero no supera al 28 por ciento de efectividad desde el 2011.
 
Bosh escuchó al ¨swish¨ de la red tras un un 37,5 por ciento de sus intentos, un porcentaje similar al 34,2 de Dragic, pero ninguno de los dos cuenta con la convicción de un tirador nato. A uno le gusta tirar desde media distancia, el otro prefiere habilitar a un compañero.
 
El saldo el domingo contra los Hornets fue de tres de 16 triples convertidos, cortesía de Green, McRoberts y Chalmers. El quinteto titular intentó apenas dos y se erró ambos.
 
Miami también es medio lento para defender lejos de la zona pintada. Charlotte encestó 12 de sus 29 triples el domingo y el Heat terminó como el séptimo peor equipo de la NBA en ese rubro durante la temporada pasada.
 
El solucionar a esos inconvenientes y mantenerse saludables dictará al destino de un equipo que espera que su mejor venganza sea volver a la cima de la Conferencia Este mientras LeBron los mira por TV en las Finales de la NBA.

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