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Dallas llega con más dudas que respuestas

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Dallas.- Los Dallas Mavericks se presentarán este martes a su primer entrenamiento formal de pretemporada con más cuestionamientos que respuestas; más dudas que seguridades.
 
Será otro año de cambios, como ha sido desde que ganaron el único campeonato de su historia en el 2011.
 
Los Mavericks extrañarán otra vez a Tyson Chandler, su líder emocional en aquel campeonato, quien se fue en la agencia libre apenas semanas después de recibir el Trofeo Larry O’Brien y que regresó el año pasado para intentar de nuevo elevar el juego en Dallas.
 
Chandler fue dejado ir en la agencia libre, al igual que su mejor anotador en los dos años más recientes, Monta Ellis, y por supuesto el problemático Rajon Rondo, quien ni siquiera llegó al último partido; antes fue expulsado por el entrenador Rick Carlisle y el resto de los Mavericks.
 
El receso de temporada también vio como los Mavericks acordaron y perdieron en cuestión de horas al centro DeAndre Jordan, quien se echó para atrás para volver con sus Clippers.
 
En cambio, este martes se verá vestido por vez primera con el jersey de los Mavericks a uno de los hijos pródigos del área Dallas-Fort Worth, a quien hace cinco años persiguieron y fueron incapaces de firmar, el guardia Deron Williams.
 
También estarán Wesley Matthews, JaVale McGee, Sam Dalembert y Zaza Pachulia.
 
Como es costumbre en las temporadas más recientes, media docena de nuevos Mavericks se unirán al irremplazable Dirk Nowitzki, de 37 años, quien es probable que ya está en su penúltima temporada en la NBA, ya sin ser el jugador de mayor impacto a la ofensiva como solía serlo durante la mayor parte de sus 18 temporadas con la organización.

«El problema más grande de Dirk es que él mismo piensa que está viejo», comentó el dueño del equipo, Mark Cuban, la semana anterior en Dallas. «Dirk cuida tanto su cuerpo y su mente que su condición física es la de un jugador al menos cinco años menor de su edad».
 
«Sólo tiene que recuperar la confianza de que puede jugar como alguien más joven», agregó. «Nunca he visto a nadie en la cancha tan disciplinado como Dirk, ni tampoco a nadie tan dispuesto a trabajar tan duro en términos de sus propias necesidades, incluso tomando ventaja de la nueva tecnología», añadió Cuban.
 
Los Mavericks esperan que Chandler Parsons tenga otro año de crecimiento para convertirse en el sucesor de las glorias de Nowitzki, luego de una primera temporada de altibajos y lesiones.
 
De hecho, es poco probable que Parsons esté listo para comenzar la pretemporada con el resto de sus compañeros, ya que aún convalece de la operación de rodilla que sufrió en abril pasado. Igual sucederá con Matthews, quien llegará al campamento de prácticas aún en recuperación de una lesión en el Tendón de Aquiles.
 
Así que la primera prioridad para los Mavericks cuando comience el primer juego de pretemporada, el 6 de octubre contra los Denver Nuggets, será recuperar la salud.
 
«De hecho, todos van mejor de lo esperado», dijo el entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle, sobre los lastimados. «Chandler y Matthews progresarán e irán progresando conforme avance el campamento».
 
Carlisle regresa para entrenar a los Mavericks por octava temporada consecutiva y más ratificado que nunca como el líder indiscutible del equipo.
 
La prueba más grande es que hasta el dueño Mark Cuban aceptó que Carlisle expulsara a Rondo, quien sólo mostró apatía y discordia desde que se presentó por vez primera en el vestidor tras el canje con Boston.
 
Carlisle también traerá a dos hombres latinos que desde la banca son de su entera confianza. J.J. Barea regresa con sus queridos Mavericks, ya convertido en uno de los veteranos y líderes del club.
 
Barea, quien había salido en la agencia libre hacia Minnesota la temporada siguiente al campeonato, volvió el año pasado y cumplió de sobrada manera cada vez que fue requerido, como titular y suplente.
 
Charlie Villanueva también renovó contrato con los Mavericks, donde se estableció como uno de los tiradores consistentes entrando desde el banquillo.
 
Los Mavericks terminaron la temporada pasada con marca 50-32, en el séptimo sitio de la Conferencia Oeste, antes de ser eliminados en cinco partidos de la primera ronda de playoffs por los Houston Rockets.
 
Y sin duda, esta será otra campaña difícil para anticipar mayor éxito o incluso el boleto a los playoffs.

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