El sistema político con sus ideas y actuaciones relacionadas con adquisición y ejercicio del poder para enriquecer a sus miembros ha degradado la moral y empobrecido la República.
La corrupción no apaga la antorcha de la transparencia y la verdad. El coliseo de los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Dominicano evidencia que la ambición no es solitaria. ¡Cuántos gladiadores!… Rompieron la piñata, no hay ausentes. El poder tiene un sendero único y se presentan distintos pasos. No armonizan, no existe el espíritu de cuerpo. El interés desenmascara, primero ellos. En los enfrentamientos se pierde la verdad. No se conocen a sí mismos, menos al compañero. No hay patria donde no vive el ánimo honesto. El apego no acepta la ley natural del relevo, en lo humano no existe eternidad, estamos de paso, todos desaparecemos.
Los datos de corrupción que la delicadeza de la Cámara de Cuentas indica como “irregularidades”, es el camino de libertad a los partidos de intereses económicos con evidencia de desacato, inmoralidades deshonestas sin transparencias. Su corazón es un enamorado del erario creado por la diosa impunidad y del no ha lugar. Alcaldes municipales son los más ganadores de los trofeos de las “irregularidades” y los partidos los bendicen, suman votos, para eso los eligen y no pueden repudiar el saqueo, no importa el grito de los abusados, abandonados ciudadanos.
¿Por qué el proyecto de ley de partidos políticos no establece la obligatoriedad de identificar los nombres del financiamiento privado de las campañas electorales? El pueblo lee, se entera de las millonarias exoneraciones del pago de impuestos por la compra de combustibles. No a los pequeños empresarios.
La transparencia no está en los curules que ocupan los partidos políticos y el pueblo llano se pregunta ¿para quiénes legislan? Los que pagan impuestos de ese pueblo no son candorosos, sin dobleces, protestan por el funesto barrilito, cofrecito, habichuelas con dulce, exoneraciones de vehículos. Etc.. Honorables Catones dominicanos.
El gobierno con un préstamo comienza a construir las plantas a carbón. El Conep al acecho, no sorprende su intención. No pone un centavo y exige licitación de operación, mantenimiento y de propiedad. Piensan que sin haber terminado la construcción ya tienen precio. ¿Qué le dice que van a ser licitadas? El afán desordenado de adquirir y atesorar riquezas. ¡Qué simpáticos!…Medito y las neuronas de su archivo dictan a Platón. “La pobreza no viene por la disminución de la riqueza, sino por la multiplicación de los deseos”. ¡Cuánta miseria espiritual! Son pobres millonarios. La ley del apego los hace esclavos del dinero. Son los felices que tienen guardada su placa para el lugar del descanso eterno: Los grandes millonarios.
La insatisfacción está cambiando las costumbres de la dignidad personal. ¿Cómo puede el ciudadano si está entre un empresario o un funcionario virtuoso, respetuoso de la ley o un perverso avaro? La duda crece y no se sabrá afirmar cual es más dañino.
No lo duden; el anciano sabe cuando las promesas mentirosas están al salir de la tribuna política en campañas electorales y olfatear antes que caiga en chubasco de aplausos pagados adulones.
Las exclamaciones «Danilo presidente 4 años más», recuerdan el año 1928, cuando vociferaban: «Horacio Vásquez o que entre el mal». Cierto, nadie quiere entregar el mando a nadie. La degradación de la actividad política es tan repudiada que al ver a conocido corrupto se siente el deseo de alejarse y el respeto a sí mismo frena expresar: «Un gato-un gato». Repugna su presencia antisocial.
Si la justicia trata igual a los iguales de los corruptos, la República estará libre de perversidades.
¿Por qué la historia política de América Latina es tan pródiga en reeleccionismo y dictaduras? No se conocen a sí mismos y a los demás, se está perdido. Y no cuenta el juicio de la historia.
Nuestros invitados de hoy. Platón: “Cada lágrima enseña a los mortales una verdad”.
Séneca: “No bastan en una nación las fuerzas sin la unión ni la unión sin fuerzas”.




