Corrupción, padre y madre de males

Como fenómeno social, político y económico, capaz de afectar a todas las instituciones y al Estado en general, la corrupción es, esencialmente, padre y madre de males que azotan a las sociedades en este siglo, con tanta fuerza, que mueven hasta los muros y paredes que circundan y que al cabo de tantas fuerzas morales telúricas  tienden a caer…
 
La República Dominicana ha sido tildada en varias ocasiones como uno de los peores países, menos confiables para hacer negocios lícitos, debido, a la corrupción existente, “un problema enorme”,  dijo FM Global en un informe  cuya metodología consistió en medir la resistencia de las naciones en áreas que integraron: la calidad del riesgo económico y la cadena de suministro. Y aunque no haya sorprendido a la opinión pública, sobre todo en el territorio nacional, dicha nomenclatura pone en tela de juicio pasos y zarpazos que tienen lugar en estos días y que propician esa reflexión imprescindible de prestar atención a lo que corroe desde adentro y desfigura por afuera.
 
El compromiso de la sociedad dominicana de avanzar  como Estado social, democrático de Derecho y en todos los estamentos que le permitan hacer cumplir el más universal de los derechos humanos, tiene que transversalizarse por medio de la trasparencia y el cumplimiento individual y colectivo, que sea capaz de enfrentar la corrupción administrativa, el robo público, únicas manera de hacer valer la Constitución de la República, en virtud de- cómo reclama esta Ley de Leyes-, “fortalecer la calidad de la democracia, el respeto del patrimonio público y el ejercicio transparente de la función pública.”

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