Estudiantes con dificultad en la lectura, escritura, matemáticas y otras áreas, condición que los mantenía rezagados, pudieron vencer sus limitaciones gracias a los programas de apoyo y de enriquecimiento que ofrecen de forma paralela las escuelas regulares, pertenecientes a la Unidad de Educación Especial del Ministerio de Educación.
Estos avances fueron obtenidos en la escuela República Dominicana, ubicada en el sector de Villa Juana, Distrito Nacional, donde los resultados han sido asombrosos, ya que quienes no podían leer y escribir bien, ahora son cuentistas y excelentes lectores.
La directora de ese plantel, Mildred Feliú, quien dirige a 1, 797 alumnos, 1,113 en la tanda matutina y 684 en la vespertina, cuenta con la asistencia de 54 profesores en la primera tanda y 37 en la segunda; además, de dos orientadores y dos psicólogos, comenta que los cambios obtenidos tras la implementación de los programas y la visión que estos implican han derribado muchas barreras educativas.
“Luego de que el Ministerio de Educación creó la Unidad de Educación Especial, encargada de dar apoyo a las escuelas regulares, para que utilicen las estrategias adecuadas que ayuden a los estudiantes con dificultad en el aprendizaje, la educación ha mejorado en diversos sentidos”, afirma Feliú.
Esta unidad labora a su vez con el Centro de Recursos para la Atención a la Diversidad, que tiene como finalidad ofrecer asesoramiento y soporte psicopedagógico a las escuelas del nivel inicial y básico, la cual facilita el acceso, permanencia y participación en el sistema educativo de los alumnos que están en riesgos de ser excluidos, haciendo posible la eliminación de cualquier obstáculo en el aprendizaje.
El Centro de Atención a la Diversidad (CAD), trabaja directamente con los profesores, a fin de evaluar la situación del alumnado que presenta algún impedimento intelectual para asimilar los conocimientos impartidos.
En ese sentido, la coordinadora del CAD regional 15, Carol Gómez Méndez, explica que la idea de los centros surgió en el 2005 con apoyo de la Agencia de Formación Española, que labora con todo lo que es el enfoque de Educación Inclusiva en los planteles públicos.
Detalla que la primera fase del programa es la sensibilización de las escuelas, en el sentido de que reduzcan la práctica de exclusión, rechazo, expulsión y discriminación contra los educandos que tienen obstáculos para captar la enseñanza.
Gómez Méndez expone que después de realizar esa sensibilización se procura por medio de talleres y actividades diversas, intercatuar con los docentes, quienes adquieren los mecanismos adecuados para tratar con los escolares.
“La última parte de este proceso es cuando detectan algunos niños y niñas con dificultades auditivas, visuales, escritas, verbales, autismo, déficit de atención, hiperactividad y sobredotado, entre otras” precisa la coordinadora del CAD15.
Tras identificar esas condiciones se consulta al docente, orientador psicológico, la familia y si es necesario se refiere a una evaluación psicopedagógica. También se insiste en que el maestro use nuevas estrategias, cambie el aspecto físico del aula y mejore el ambiente escolar.
Asimismo, se evalúa el entorno social de la escuela, la familia, el aula y al escolar, con el propósito de detectar dónde está el inconveniente o discapacidad y se desarrollan, además, planes de acción que logren la respuesta deseada.
“Actualmente, en el país existen 9 CAD en las 18 regionales y están en proceso de implementación 4 más; el objetivo es que en 2018 todas las regionales tengan uno”, aclara Carol Gómez Méndez.
De igual forma, las escuelas que funcionan con el programa de horario extendido cuentan con un espacio de enriquecimiento, donde el estudiantado recibe educación de calidad.
Entre las características de la escuela que atiende a la diversidad están: ser abierta, participativa; debe evaluar continuamente, usar diferentes recursos para el aprendizaje, no discriminar, garantizar la igualdad de derechos, y procurar autonomía organizativa en el centro entre el personal.
También prevé generar un cambio social solidario, de actitud hacia las diferencias. A todo lo anterior se agrega el desarrollo de proyectos cooperativos y programaciones conjuntas; así como promover el desarrollo integral de la persona, enseñar a pensar, ver riqueza en la diversidad, en el contraste cultural y lograr una educación de calidad, atendiendo a las necesidades individuales en la cual todos se sientan acogidos.
