No es un secreto que la educación en República Dominicana es de baja calidad y que cada vez que enfrentamos exámenes internacionales para optar por una beca, o cualquier otro beneficio escolar, quedamos muy mal parados, lo que constituye una vergüenza nacional.
Con el objetivo de borrar este estigma que tanto afecta a las y los dominicanos, se luchó por la asignación del 4% del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que el problema ya no es la falta de recursos económicos. Paradójicamente ahora el inconveniente es encontrar un consenso entre los sectores involucrados en garantizar una educción acorde con las exigencias del mundo actual.
El impasse entre el presiente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo Hidalgo y la presidenta del Pacto de Acción Empresarial por la Educación, (Educa), Elena Viyella de Paliza mantiene en tranque el desarrollo de este sector.
Las acusaciones hechas por Hidalgo, de que Educa pretende privatizar la educación, eliminar la carrera de magisterio en la universidad estatal, traer nuevos talentos y administrar el presupuesto de Educación no pueden calificarse menos que de alarmantes y descabelladas.
Imaginemos, si los profesores dominicanos han tenido que luchar con sangre y fuego para lograr mejores condiciones de vida y al final recibir un mísero sueldo, con qué dinero, entonces, se les pagarías a los educadores internacionales que son quienes, supuestamente, están preparados.
¿Eliminando la carrera de magisterio de la Universidad Autónoma de Santo Domingo se terminaría con la mediocridad del sistema educativo nacional?, ¿con qué base se justica ese planteamiento?
La verdad es que en este país siempre hay algo de qué hablar y los actores de la opinión pública se las ingenian para crearlas sin importar lo absurdo de sus juicios.
Esperemos que pronto ambas partes lleguen a un consenso porque si no, de qué han servido tantas luchas y enfrentamientos, si ahora el problema es de razonamiento y tener sentido común para escoger una solución harto evidente.




