Don Mattingly sacó a los Dodgers del bache que atravesaron durante 10 semanas de la temporada regular con la ayuda del cubano Yasiel Puig, Ricky Nolasco, Michael Young, el dominicano Hanley Ramírez y las otras piezas de lujo que les confirió su nómina de US$230 millones.
Los Bravos del capataz cubano Fredi González regresaron a la postemporada tras sumar 94 victorias en el 2012.
Por su parte, Clint Hurdle rompió con dos décadas de sequía de playoffs en Pittsburgh. Si hay un galardón que luce tener un ganador obvio, es el premio al Manager del Año en la Liga Nacional.
Hurdle es el favorito para dicho premio este martes tras inculcarle orgullo y confianza a un equipo que había sido el hazmerreir del béisbol durante 20 años. Simple y llanamente, Hurdle logró reconectar a los Piratas su larga tradición y con su ciudad al conducirlos a 94 victorias y una asistencia de 2,256,862.
Reanimar a la fanaticada es clave, pero por eso no se otorgan premios. Darle vida al clubhouse y a la cueva con vibras positivas y alentadores, implementar una estrategia sólida y maximizar los puntos fuertes de cada jugador – esa son las cualidades que se elogian en un manager.
«Es muy optimista y eso es clave», dijo el jardinero de Pittsburgh, Andrew McCutchen, recientemente acerca de su manager. «Es un reto mantenerse tan optimista y positivo a diario como lo hace él».




