Parecía transcurrir esa tarde como una más. Los esposos Jesica Montero y Jeyson Valdez almorzaban en la casa junto a sus cuatro hijos, cuando un voraz incendio, provocado por un corto circuito, redujo a cenizas, en unos 20 minutos, los muebles y equipos electrodomésticos que habían adquirido a crédito y que aun deben. Solo les dio tiempo a salir de la vivienda.
Afortunadamente, no hubo muertes, ni nadie resultó herido; sin embargo, el fuego dejó en la calle y sin nada en las manos a esta familia, residente en la calle La Profecía de Los Girasoles Tercero, quienes actualmente están viviendo de la caridad de los vecinos.
Jesica Montero, de 23 años, y madre de los cuatro niños, declaró que su esposo llevaba varios meses ahorrando para juntar el inicial de una lavadora, televisión, nevera y estufa, los cuales finalmente había comprado hacía unos días, por lo que fue muy traumático verlos quemarse sin poder hacer nada.
“Es terrible ver tus sueños perderse con el fuego, porque era una ilusión que teníamos desde que nos casamos. Siempre hablábamos de comprar nuestros ajuares para que los niños pudieran vivir más cómodos, pero ahora lo perdimos todo y debemos pagar”, expresó Montero.
La casita de block y techada de zinc, era un anexo de dos habitaciones, un baño y una pequeña sala, propiedad del señor Blas Peralta, quien también sufrió daños en el otro lado que comparte con su esposa y sus cinco hijos, por lo que dos familias han quedado desamparadas.
Jesica Montero recuerda ese día como una pesadilla, de la cual quiere despertar, pues está desempleada, su marido trabaja en una gomera y lo poco que gana no le permitirá asumir tantos gastos.
“Pagábamos RD$ 2.500 de casa, más el crédito de la mueblería, pero ahora será difícil encontrar una vivienda barata y continuar saldando la deuda donde ni ropa tenemos”, explica la acongojada madre.
Por el momento la familia Valdez Montero está viviendo en la casa de uno de los suegros, por lo que piden a personas sensibles tenderles sus manos para, al menos, poder comprar los uniformes y útiles escolares a sus muchachos, quienes no paran de preguntar qué va a pasar con sus estudios.
Con cierta timidez y gran angustia Montero pide a quienes puedan ayudarla, comunicarse a su celular: 829-851-3969.
“Tengo fe en que alguien será bondadoso y nos llamará. De este mal momento saldrá mi familia”, dice mientras la despedimos con la mirada perdida en el sitio donde una vez tuvo su hogar.




