El Cairo.- Los choques entre manifestantes y policías que se extendieron la madrugada de este sábado aquí y en otras ciudades egipcias se saldaron con un muerto y 91 heridos, comunicó el Ministerio de Salud.
Los accesos al Palacio Presidencial, en esta capital, fueron escenario durante todo el día y la noche de batallas campales entre fuerzas antimotines y protestantes que intercambiaron pedradas, bombas incendiarias, granadas lacrimógenas y perdigones en encontronazos de alto grado de violencia.
Fue en esa zona donde un hombre de 23 años murió y 62 personas sufrieron heridas en los choques con la policía antimotines.
Combates intermitentes y de menor intensidad se registraron en la Plaza Tahrir, donde se registraron 20 heridos leves, acorde con el reporte, según el cual el Departamento de Ambulancias sigue en alerta en previsión de nuevos disturbios.
Las fuerzas policiales son objeto hoy de fuertes críticas tras la difusión de la filmación de un aficionado la cual muestra a agentes de las fuerzas antimotines arrastrando y pateando a un manifestante indefenso semidesnudo en medio de una noche durante la cual los termómetros descendieron por debajo de los 10 grados Celsius.
El Ministerio del Interior se distanció de la conducta de los agentes y prometió en un comunicado iniciar una investigación para depurar responsabilidades.
Medios opositores acusaron a las fuerzas de seguridad de aplicar los métodos utilizados durante el derrocado régimen de mano dura del renunciante expresidente Hosni Mubarak, quien ahora cumple una sentencia de cadena perpetua por delitos de lesa humanidad, sujeta a una apelación.
Los nueves heridos restantes fueron un manifestante en Port Said, donde los adversarios del presidente Mohamed Morsi desacataron por cuarta noche consecutiva el toque de queda, y ocho en Kafr el Sheikh, ambas en el norte del país.
Hoy al mediodía reina una calma frágil tanto en el distrito de clase alta de Heliopolis, donde está la mansión ejecutiva, como en la Plaza Tahrir, en el centro capitalino, pero la causa de la violencia- la pugna entre el presidente Morsi y sus adversarios- está inerte, a la espera de una nueva chispa, que puede surgir en cualquier momento, a juzgar por la situación imperante.



