Brasil se moviliza para evitar nuevas tragedias

Brasilia.- El incendio en una discoteca en el sur de Brasil desató una ola de fiscalizaciones de centros nocturnos para evitar nuevas tragedias, de cara a la Copa de Confederaciones de junio y el Mundial en 2014.
 
El siniestro en el centro nocturno Kiss de la ciudad de Santa Maria, que dejó 236 muertos y cientos de heridos, enlutó al país y propició que autoridades municipales emprendieran una campaña de cierre de locales y establecimientos públicos, con problemas de seguridad.
 
La presidenta del país, Dilma Rousseff, reclamó en días pasados una acción inmediata de los representantes municipales para fiscalizar los centro públicos y lugares de concentración de personas.
 
«Hablo de dolor para recordar la responsabilidad de todo nosotros, del Poder Ejecutivo, con la población. Ante esta tragedia, tenemos que asegurar que jamás se repetirá», resaltó Rousseff en un encuentro nacional con prefectos.
 
Tras sus pronunciamientos, en la ciudad de Río de Janeiro, ubicada en el sureste de esta nación, se clausuraron 129 locales, 52 fueron multados y 20 amonestados en apenas seis días después del incendio en Santa Maria.
 
El coronel Sergio Simoes, comandante del Cuerpo de Bomberos, destacó que la mayoría de los establecimientos carece de señalización para casos de emergencia, los extintores estaban caducados y los permisos de funcionamiento presentaron irregularidades.
 
Las autoridades ordenaron a los grandes locales fijar una placa en la cual se muestre el límite de capacidad de personas, señaló Simoes.
 
En Sao Paulo, el estado más rico y poblado de Brasil, los bomberos iniciaron el miércoles pasado la operación «Prevención Máxima», con el propósito de verificar los centenares de centros recreativos del territorio.
 
En Manaos, la capital del estado de Amazonas, de 61 establecimientos visitados en cuatro días, solo cinco tenían todos los documentos en regla.
 
Medidas similares se adoptaron también en los territorios de Río Grande do Sul, donde ocurrió el incendio, en Paraná, en el sur, Minas Gerais (sureste), Pernambuco (noreste) y en distrito Federal de Brasil (centro).
 
Los brasileños realizan igualmente fiscalizaciones por cuenta propia y las autoridades reciben llamadas telefónicas a diario de ciudadanos que avisan sobre las irregularidades y la falta de condiciones de locales.

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