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Palabras que acusan

LA VOZ DE LOS QUE NO LA TIENEN ||
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Las familias dominicanas esperan, en cada celebración de la Semana Santa,  el Sermón de las Siete Palabras, mediante el cual la iglesia emite su rosario de críticas, y a través de liturgia y realidad, ponen de manifiesto los principales males que afectan a la sociedad.
 
Las interpretaciones del Sermón de las Siete Palabras son recurrentes a Jesús, quien en tiempos tan lejanos enfrentó los “despilfarros de los bienes del Estado, las bajezas en la práctica de la política” y la manera en que los pobres son cada vez más pobres, en franca incongruencia con quienes incrementan sus riquezas sobre los hombros de la mayoría sufrida y extenuada por tantos sinsabores.
 
Los voceros de la Iglesia hablan cada Viernes Santo, como lo hizo hace apenas unos días el Papa Benedicto XVI, para recordar que la “experiencia del sufrimiento y de la cruz marca la humanidad, marca incluso la familia” y hace el camino fatigoso y difícil: “agravado por la precariedad del trabajo y por otros efectos negativos de la crisis económica”.
 
Las apreciaciones son comunes: “tanta gente no puede equivocarse”. Las Siete Palabras sintetizan el dolor por quienes convierten la nación en “pequeño paraíso a costa de la miseria e infierno de los demás”.
 
Los sacerdotes conjugan los contenidos de las palabras de Jesús, para dejar  plasmadas a través de ellas  el alto grado de proliferación que han alcanzado en el país el narcotráfico, la corrupción, la violencia, el consumismo y el martirio que sufre una gran parte de la sociedad.
 
Tal vez muchos estén recordando con fuerzas ese grito de Jesús en la cruz:”Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, que se siente, como han señalado los religiosos en su discurso: en los padres sin trabajo, en los hijos que lloran de hambre y en las madres solteras que deambulan por la República Dominicana sin horizontes…
 
Durante muchos días habrá que dedicar atención al Sermón de las Siete Palabras, porque de muchas maneras develan realidades incuestionables que aún pueden ser mejoradas en esta nación bendecida por Dios a pesar de todo.

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