Cada 23 de diciembre los hombres y mujeres de grandes ideales, decoro y solidaridad recordarán a un hombre honesto, combatiente sin límite, defensor de la soberanía y la patria: el héroe nacional Manuel Ramón Montes Arache (Monte).
Y con él al glorioso cuerpo de hombres ranas que fusiles en manos estaban a la vanguardia de los combates en cumplimiento de una orden impartida por su líder y comandante Montes Arache, en el sentido de que los hombres ranas debían ir adelante en cada uno de los combates donde interviniera el pueblo en armas.
Es así como se forja la historia de este equipo elite entrenado por Montes Arache, el italiano Elio Capoci y el francés Andrés Larivier, estos dos «últimos caídos en combates, uno en la calle Isabela La Católica, el 15 de junio de 1965 cuando trataba de sacar de la línea de fuego a una niña y el otro en uno de esos fieros combates de los días 15 y 16 de junio de ese mismo año.
Este 23 de diciembre del 2010 es el primer aniversario del fallecimiento de Montes Arache. Cada 23 de diciembre lo recodaremos como el símbolo de la dignidad y el patriotismo. Por eso indigna cuando se trata de borrar su nombre en los acontecimientos de abril. Fue tal la osadía de estos comandantes y combatientes inorgánicos de la guerra de abril, que Monte comentaba entre los reales y verdaderos hombres y mujeres de abril del 1965 “cuando leo esos historiadores y escucho ciertas narraciones, me pregunto, y es que no estuve ahí”, y tenía razón porque estos cobardes instalan tribunas para promoverse como si únicamente fueran ellos los que brillaron cuando en realidad estaba en la sombra de la cobardía.
La zona constitucionalista fue el escenario donde se midieron los hombres, machos machos y soldados de la patria, por suerte los que estuvimos allí nos conocemos todos sin pasarle facturas a nadie.
Tiene mucha razón Francisco –Chico- Pérez (El Pelao) cuando en una carta de fecha 11 de septiembre del 2010 dirigida a Yolanda Martínez, referente a una entrevista hecha a Claudio Caamaño, amable Alfonso y Víctor Bisono planea “me extraña que en la entrevista, los hombres calves que evitaron que los constitucionalistas fueran masacrados en el hotel Matúm, fueran subestimados. No concibo que el nombre de Manuel Ramón Montes Arache, el líder militar que dirigió el operativo de defensa, junto a los hombres ranas y demás militares constitucionalistas, fuera ignorado por los expositores. Gracias a estos hombres no fueron los constitucionalistas avasallados y derrotados por un enemigo superior en armas y tropas”.
Sentenciando Chico Pérez “sin esos hombres no se puede hablar del Matum. Para tratar el tema hay que mencionar obligatoriamente a Manuel Ramón Montes Arache, quien era ministro de Defensa con el rango de capitán de fragata, Héctor Lachapelle Díaz, Ernesto González (El Gato), Juan Manuel Lora Fernández, ese gran hombre muerto en a la batalla, su asistente Peñita, el sargento de los hombres ranas Pedro Germán Ureña, digo Bordas, entre otros”.
Esta carta de Chico Pérez narra como se produjeron los acontecimientos del Matúm desde la iglesia cuando los hombres ranas descubren una carga de explosivo C-4, la salida a instancia de Montes Arache del héroe de abril el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, la ocupación y atrincheramiento de los constitucionalistas en el Matum, los combates y la captura en calidad de rehenes de un grupo de norteamericanos del Cuerpo de Paz por iniciativa de Montes Arache. Si no hubiese sido por esta aceptada medida tomada por Monte las tropas criollas asesoradas y apoyadas por las fuerzas invasoras encabezadas por los
Estados Unidos, barren el Matum, y no hicieron porque tendrían que matar a sus ciudadanos. Ese era Montes Arache amigo de los amigos, honesto, químicamente guapo y un comandante de comandante.
El primer aniversario de su muerte tiene que se recordado reivindicando su ejemplo e impulsando la idea de que una de las paradas de la segunda línea de metro se llame Manuel Ramón Montes Arache como lo solicitan en una carta dirigida al ingeniero Di andino Peña Crique el ingeniero Ramón Pinedo (Mochín), chico Pérez y Ernesto González (El Gato).
Que así sea.




