Recientemente, en el programa El Gobierno de la Mañana, la voz de José Laluz se hizo sentir cuando se trataba el complejo, difícil y multifactorial narcotráfico.
Al hacer uso de la palabra, Laluz recordó: “cuando se hable de lucha contra el narcotráfico se tiene que reconocer la labor incansable en los clubes y en el combate de las drogas del periodista Rafael G. Santana”. Puntualizando “su labor es extraordinaria”.
Confieso que no tengo lazos de amistad, ni he compartido profusamente con el distinguido comunicador Laluz. Una cosa si está clara: sigo de cerca el trabajo que realiza, sus escritos en el periódico Vanguardia del Pueblo, órgano oficial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y la profesionalidad que le caracteriza.
Un comentario proveniente de este hombre, que honra la comunicación por su ecuanimidad, capacidad de análisis, equilibrado y justo, lo sitúa como un caballero en los medios de información.
Por eso agradezco la opinión que tiene sobre el ejercicio que hago en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico, en defensa de los valores morales de la sociedad, el ecosistema y por una juventud sana libre de drogas.
Se necesitan voces y comunicadores de la talla de Laluz y Aristófanes Urbáez, este último hermano de otro gran periodista, Ramón Urbáez, hijos de doña Emperatriz, fallecida en estos días y que por esta vía expreso mi más profundo pesar por la partida de esta dama ejemplo como madre y mujer.
El día a día de Laluz en La Z, demuestra que para opinar, comunicar y plantear ideas, las palabrotas y los insultos sobran. Soy de lo que creo que nuestro idioma permite el lenguaje del buen uso, porque en última instancia la máxima enseñanza es: “no es lo que se dice, es cómo se dice; no lo que se habla, es cómo se habla; y no es lo que se escribe, es cómo se escribe”.
Mi agradecimiento y felicitaciones para Laluz.
Que coseches muchos éxitos.



