Lectores de DominicanosHoy opinan desde diferentes partes del mundo acerca de la irrespetuosidad que comete el Consorcio Minero Dominicano, al cercar con alambre de púas el área del Parque Nacional Los Haitises, donde se proponen construir la Cementera, “en franco desafío a la sentencia del Tribunal Contencioso, Tributario y Administrativo, que ordenó la paralización de los trabajos en el lugar”, tal y como se publica en estas mismas páginas.
Desde Moscú, la doctora Mercedes Decena de Tazo escribe: “Esta es una gran oportunidad de la justicia dominicana de hacerse respetar. En cualquier país del mundo, excepto en el nuestro, una sentencia judicial es escrupulosamente respetada. Vamos a ver qué pasa, ¿se pronunciará la Suprema? ¿Se proclamará la jueza que detuvo el crimen ecológico en Los Haitises? ¿Hablará el Shakiro dominicano ( por lo sordo, ciego y mudo )? Yo, mientras tanto, observaré la situación desde Moscú, donde me encuentro de visita junto a mi carnal Obama, su esposa y sus hijas”.
Duele a dominicanas y dominicanos que de nada hayan servido las protestas y que, en definitiva, se pase por alto la sentencia del Tribunal que ordenó la suspensión provisional del “Acto Administrativo Licencia Ambiental DEA 0157-09, otorgada por la Secretaría de Medio Ambiente al Consorcio Minero Dominicano S.A. “. Como si las leyes que se dictan en el país, redactadas en claro español, fueran indescifrables e incomprensibles.
Más que abuso de poder, se trata de una irrespetuosidad sin límites. No puede haber oídos sordos en un proyecto que implica hasta la usurpación de terrenos privados de campesinos, que ocupan el lugar durante décadas de sus vidas, otorgadas por anteriores gobiernos.
Encima, se habla de un sitio como el parque nacional Los Haitises, donde nacen la mayoría de los ríos del país y donde no procede construir una fábrica de cemento que afecte, además, la biodiversidad y reservas de agua pura que allí se encuentran.
No es la ONU quien debe solucionar algo tan evidente como esto. Hay una institucionalidad en la República Dominicana y, sobre todo, hombres y mujeres que por encima de todo merecen ser respetados.




