Un féretro dorado bañado de rosas rojas con los restos de Michael Jackson recibió el martes los altos honores del mundo del espectáculo en el Staples Center de Los Angeles, donde su familia presenció en primera fila el homenaje multitudinario a una leyenda.
En una ceremonia de unas dos horas y con la interpretación de "We are the world" y "Heal the world", los ocho hermanos de Michael Jackson, y sus tres hijos, Prince Michael, de 12 años, Paris de 11 y Prince Michael II de 7, cerraron en la tarima un acto que homenajeó al artista más allá de su influencia musical.
"Desde que nací, papi fue el mejor padre que ustedes nunca podrían imaginar. Y sólo quería decir que lo amé demasiado", dijo Paris Jackson, la hija de la superestrella, antes de romper a llorar en los brazos de su tía Janet Jackson en la que fue su primera aparición pública.
Con un coro gospel cantando "Aleluya", el ataúd con los restos de Jackson había sido colocado en la tarima del Staples Center poco después de las 10H35 locales (17H35 GMT) y retirado a las 12H41 locales (19H41 GMT), en un evento seguido por cientos de millones de fanáticos de los cinco continentes a través de las cadenas de televisión e internet.
En las primeras filas se encontraban los padres de la superestrellas, Katherine y Joe, junto a sus tres nietos huérfanos.
Los hermanos de Michael, con quienes el artista integró el popular grupo los Jackson Five en los 70, se uniformaron con corbatas amarillas y un guante de lentejuelas blancas para recordar al más famoso del clan descubierto por Berry Gordy, fundador del sello Motown, que no escatimó elogios al difunto.
Jermaine Jackson, uno de los hermanos mayores del cantante de "Thriller" le dedicó una emocinada interpretación del tema "Smile", compuesto por Charlie Chaplin para su cinta "Modern Times" (1936).
El homenaje se celebró doce días después de la muerte por un paro cardiaco de Jackson, el 25 de junio a los 50 años.
Familiares del artista realizaron un velatorio privado en el cementerio de Los Angeles Forest Lawn antes de partir en caravana fúnebre al estadio Staples Center (a unos 20 Km de distancia).
"Michael fue un gigante y una leyenda en la industria musical. Y lo lloramos con los millones de admiradores alrededor del mundo", dijo un mensaje del líder sudafricano Nelson Mandela leído en la apertura del homenaje donde los basquetbolistas Kobe Bryant y Magic Johnson, el revendo Al Sharpton y la actriz Brooke Shields, y los músicos Usher y John Meyer recordaron al astro muerto.
"I’ll be there", tema número 1 en los años 1970, fue la primera canción que interpretó Mariah Carey. Luego Stevie Wonder dedicó al artista su canción "Never dreamed you’d leave in summer", compuesta en 1971, y la oscarizada Jennifer Hudson interpretó el tema de Jackson "Will you be there".
La actriz Elizabeth Taylor, la cantante Diana Ross y el productor Quincy Jones, artífice de los discos más exitosos de Jackson, "Off the Wall", "Thriller" y "Bad", fueron los grandes ausentes de la ceremonia pública.
Unas 17.500 personas que ganaron una lotería asistieron al tributo cubierto por reporteros del mundo y que motivó el despliegue de unos 3.200 policías en el centro de Los Angeles.
El cementerio Forest Lawn donde se realizó el velatorio privado y que acoge a varias leyendas de Hollywood, podría ser el destino final de Jackson, aunque algunos medios especulaban con que la familia acabe optando por esparcir las cenizas del artista en su finca de Neverland (150 km al noroeste de Los Angeles).
El músico cuya transformación física casi monstruosa acabó eclipsando sus innovaciones en los videos musicales y su récord histórico de 750 millones de discos vendidos, es sobrevivido por sus dos padres, ocho hermanos y sus tres hijos.
También le sobrevivirán los escándalos por su supuesta pedofilia y una probable batalla judicial por la tutela de sus hijos mayores con su ex esposa Debbie Rowe.
Tampoco quedará fuera de peleas en los tribunales el control de su herencia, que el lunes fue retirada de su madre Katherine, quien había sido designada temporalmente responsable de los bienes de su hijo más famoso, para quedar en manos de dos albaceas previstos en el testamento de 2002 del ícono pop.
Cuando los restos del artista que marcó la generación de los 80 ya tengan un destino seguro, sus admiradores esperan que las autoridades aclaren las circunstancias de su muerte y el papel de los potentes sedantes hallados en la mansión donde se detuvo el corazón del pop.




