Washington.- La Casa Blanca ha convocado para el próximo domingo un festival de oración de nueve horas en el centro de Washington, centrado en subrayar los orígenes cristianos de Estados Unidos, informó este miércoles el diario The Washington Post.
El evento, que se celebrará en la gran Explanada Nacional de la capital, contará con la participación de destacadas figuras de la Administración de Donald Trump, como el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, así como el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, y varios líderes evangélicos.
No se espera que Trump acuda en persona, pero enviará un mensaje grabado para que se emita en pantallas gigantes, detalló el rotativo de la capital.
La reverenda Paula White-Cain, asesora religiosa principal de la Casa Blanca, dijo que el evento «trata sobre la historia y los fundamentos» de la nación estadounidense, que se construyó «sobre valores cristianos y sobre la Biblia».
Según el Centro Pew, el 62 % de los estadounidenses se considera cristiano (un 23 % evangélico protestante y un 19 % católico), el 29 % no tiene afiliación religiosa y el 7 % profesa otras religiones (2 % judíos, 1 % musulmanes, 1 % budistas y 1 % hindúes).
Desde el inicio de su segundo mandato, en enero de 2025, Trump ha impulsado medidas para reforzar la idea de un origen cristiano de Estados Unidos, creó una Oficina de Fe en la Casa Blanca y firmó una orden ejecutiva para erradicar el supuesto «sesgo anticristiano» que, según él, existía en el Gobierno federal.
Trump y su cercanía a los pastores
El pasado marzo se dejó fotografiar en el Despacho Oval rodeado de una veintena de pastores evangélicos que le impusieron las manos y pidieron guía y protección para su mandato, y también participó de forma virtual en una maratón de lectura de la Biblia.
Trump, que se define como cristiano protestante, abrió en abril una profunda grieta con la Iglesia católica al atacar al papa León XIV por su condena a la guerra de Irán y publicar en redes sociales una imagen en la que se representaba a sí mismo como un Jesucristo sanador.
Marco Rubio, el cargo de mayor rango del Gobierno que se declara católico por detrás del vicepresidente, JD Vance, viajó la semana pasada al Vaticano para intentar rebajar la tensión con el pontífice.




