El tema es tan antiguo como la historia misma, no solo de ambas naciones, sino de ese viejo continente que un día encontró a este, en medio de la inocencia virginal de sus primeros habitantes.
Después, entre guerras y desavenencias propias de países que comparten territorios fronterizos, surgieron las ya históricas diferencias entre República Dominicana y Haití, que ahora se reviven en medio de declaraciones y criterios de quienes debían comprender que no pueden compararse los contextos de libre paso en la frontera entre los dos países, como el que ha tenido lugar con otros territorios europeos.
El concepto de otorgar amnistía a los inmigrantes haitianos es un tema más que debatido y pospuesto, debido a su peculiaridad, sin que se deje de observar lo que constituye una verdad de Perogrullo acerca del más de un millón de haitianos que viven en territorio dominicano.
Es lógico el rechazo de diferentes autoridades y también es natural que algunos lo consideren como “un atentado contra la soberanía de su país, donde los haitianos trabajan principalmente de manera informal en labores agrícolas, de la construcción y los servicios”.
Señala el coordinador general de Participación Ciudadana (PC), Francisco Álvarez, “en Europa se logró un libre tránsito entre los países, a través de acuerdos y convenios que aún República Dominicana y Haití no tienen…”
Solo hay que buscar en las páginas de los libros de Historia, para comprender que lo que fue está en lo que es…




