Según datos del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea (ECHO), desde 1994, han aportado al país más de 135 millones de euros en ayuda y unos 259MM a Haití, para un total de 400 millones, entre ambas naciones.
La cifra fue revelada durante un debate entre organismos nacionales e internacionales, donde se intercambiaron experiencias sobre los problemas sísmicos que existen en todas las áreas que comprenden las islas del Caribe.
Johan Lathman, especialista de Trinidad y Tobago, explicó que la reducción sísmica se ha convertido en un verdadero desafío para los países de la región, debido a factores como la elevada densidad de la población, desarrollo urbanístico sin consideraciones y la escasa difusión sobre normas de construcción.
Lathman afirmó que todas las islas con excepción de Bahamas y Guayana, se encuentran dentro de los límites de dos importantes capas tectónicas, la del norte de América y el Caribe, que en cualquier momento pueden provocar un terremoto de 8 grados en la escala de Richter.
De su lado Irene Horegf, representante de ECHO, expresó que nadie que haya vivido de cerca o lejos el terremoto de Haití, debe quedarse de brazos cruzados. Indicó que existe un programa establecido en la región del Cibao para determinar los puntos vulnerables, reforzar los edificios y educar a la ciudadanía sobre evacuación.




