La angustia y la desesperanza se apoderan de cada uno de los habitantes del sector Las 70, Cristo Rey, en la capital, inmediatamente que Meteorología anuncia la probabilidad de lluvias, por el temor de que sus hogares sean inundados por una cañada que bordea el lugar y sobre la cual construyeron sus viviendas.
Asimismo, les preocupa la contaminación que representa el reservorio de aguas residuales, la cual les provoca distintas afecciones, principalmente en niños y personas adultas.
“Vivir aquí es una tragedia de nunca acabar, porque cuando llueve la cañada inunda las casas y en caso contrario emana un hedor insoportable”, comentó la señora Tomasa García, una residente del lugar.
Otros vecinos dijeron que la situación genera problemas de insalubridad, puesto que los niños con frecuencia deben ser internados por ataques de asma y procesos gripales.
Cuando llueve, los desperdicios penetran a las casas, lo que representa un foco de contaminación, que obliga a la familia a abandonar sus hogares y alojarse en casa de familiares y amigos.
La señora García, quien reside ahí desde hace 20 años, y donde ha visto crecer a sus hijos, no vislumbra una solución al problema, puesto que la dificultad es permanente y las autoridades no se han empeñado en buscarle una solución.
A las precariedades antes mencionadas se añade la falta de electricidad, que mantiene en zozobra a los moradores, quienes denunciaron a DominicanosHoy que llevan tres días sin energía eléctrica, debido a la avería de un transformador, cuya queja habían elevado a las autoridades, sin que pudieran resolverlo -supuestamente-, porque no pagan el servicio.
Al rosario de calamidades que padecen se agregan los enfrentamientos entre bandas que se disputan el control de las ventas de drogas, así como los asaltos y robos a plena luz del día, lo cual ha convertido en campo de batalla Las 70, de Cristo Rey, en el Distrito Nacional.
Sus pobladores atribuyen los hechos delictivos a delincuentes que vienen de otros sectores.
La alimentación, la cual se resume en: comer para sobrevivir y tener ánimo para trabajar, es otra de sus limitantes, ya que consumen pocos nutrientes debido a las carencias económicas.
Historia
La comunidad está conformada por inmigrantes de diferentes puntos del país y del vecino pueblo de Haití, dedicados al comercio informal, a vender en los mercados, chiriperos, motoconchistas, albañiles y vendedores de dulces.
A pesar de que funcionan diferentes organizaciones comunitarias, entre las que están: juntas de vecinos, religiosas, comités de partidos políticos, ligas deportivas, asociaciones de mujeres, entre otras, las soluciones parecen perderse entre las aguas que arrastran las lluvias que invaden la cañada en estos días.




