La constancia del dengue

Aunque se habla de mayor número de casos con dengue en Santiago, la realidad de la epidemia parece ser una constante en la República Dominicana.
 
Acertada la actitud de la Sociedad Dominicana de Pediatría, en apoyar las acciones contra la enfermedad y pedir que se intensifiquen, sobre todo en las zonas más vulnerables, donde el Aedes Agypti,  mosquito transmisor, se multiplica  en los criaderos y otras áreas.
 
También es atinada la solicitud del doctor Rafael Schiffino, presidente de la entidad, de unir a la campaña a organizaciones no gubernamentales, Cruz Roja, la familia y la ciudadanía en sentido general.
 
Y si bien el Ministerio de Salud Pública  determina siempre la movilización de su personal para enfrentar los brotes de dengue, la precaución debe ser bandera ante las amenazas convertidas en realidades.
 
De manera que los operativos deben existir antes y ojalá no fueran necesarios después, pues la ventaja de impedir es insustituible. Aprendimos que Salud Pública no tiene todo bajo control y que los hospitales no dan abasto para recibir a las personas afectadas.
 
Cada año, en la República Dominicana ocurren decenas de víctimas por el dengue, entre ellas niñas y niños. Por tal raz[on, repetimos en estas líneas, hasta el cansancio, la necesidad de prever y adecuar las medidas sanitarias que posibiliten a las familias dominicanas estar fuera del alcance de tan terrible dolencia.
 
Invertir en fumigaciones y campañas educativas que ayuden a destruir “los nidos” donde se reproducen los mosquitos, es apenas un paso que impediría el costo supremo de las vidas humanas.

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