Otra vez la historia dominicana mueve sus basamentos constitucionales y la Carta Magna recibe los impulsos y hasta “sacudidas” de un lado y otro, para fijar posturas que modifiquen algunos de sus artículos, a fin de que el presidente Danilo Medina pueda optar por la reelección.
Para muchos en el país el tema reeleccionista sabe amargo; otros reflexionan sobre el concepto de “traje moldeable” que ha llevado a una treintena de condicionantes o modificaciones sobre la Constitución.
La voz del “soberano” se escuchó en las intervenciones y hubo que aclarar que se trataba de una referencia al pueblo dominicano. Quizás sería loable recordar aquí al gran Galiano con su concepto sobre la verdadera interpretación que se da a la tan repetida “democracia”, que debe significar “poder del pueblo”; o mejor: “Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes”.
Sin duda alguna, Danilo Medina ha sellado una manera de gobernar diferente, sin que la cohorte que le acompaña en este difícil mandato haya sido cambiada y, lamentablemente, todavía los actos de corrupción y la impunidad cabalgan en los escenarios públicos, en tanto el costo de la vida continúa inalcanzable para esas mayorías que son en verdad quienes deben decidir quién o quiénes les gobiernan.
Más allá del sentido o giro que esta Asamblea Nacional Revisora da al acontecer político de la República Dominicana, en espera aún de que el presidente Medina hable al respecto, la historia dictará cuán acertado o no ha sido todo este proceso que mantiene en expectativa a la nación. Solo resta esto, esperar y desear que el futuro salvaguarde buenas nuevas. Esperemos resultados.




